En mayo de 2021, alrededor de 10.000 personas accedieron de manera no autorizada a la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos. Desde entonces, el país norteafricano ha recibido casi 7.000 millones de euros de ayudas y préstamos ventajosos desde Europa a través del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), de los cuales 1.045 millones de euros provienen desde España, del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (Fiem).
El problema de la inmigración tapa otros aspectos de la relación con Marruecos donde España tiene más fuerza: desde el endurecimiento de las exigencias a las mercancías procedentes de Tánger o el resto del país al gravamen de las remesas que los familiares con residencia en España envían al Reino alauí
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En mayo de 2021, alrededor de 10.000 personas accedieron de manera no autorizada a la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos. Desde entonces, el país norteafricano ha recibido casi 7.000 millones de euros de ayudas y préstamos ventajosos desde Europa a través del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), de los cuales 1.045 millones de euros provienen desde España, del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (Fiem).
Esos fondos, destinados a mejorar la economía marroquí, dinamizar su sociedad y mejorar sus condiciones de vida, parecen no haber sido suficientes cuando a finales de julio de 2026 se produjo una entrada masiva no autorizada (80.000 personas) en terreno ceutí. Marruecos continúa jugando la carta de la inmigración sobrevenida, pero su economía depende en buena parte de España, su principal proveedor y cliente, y del resto de la Unión Europea.
Al margen de las ayudas que el Gobierno ha otorgado al país norteafricano desde 2021 -entre las que se incluyen préstamos de 750 millones de euros para financiar la entrega de 40 trenes interurbanos o los 250 millones para la desaladora de Casablanca con el objetivo de paliar la crisis hídrica-, también se han financiado infraestructuras críticas para el desarrollo económico de Marruecos en años anteriores. Entre ellas se encuentra la señalización ferroviaria convencional de las líneas Tánger Med-Casablanca, con un montante de 81 millones de euros concedidos en 2013. Esto supuso un gran avance logístico, ya que el 70% de las mercancías que viajan en tren en el país africano se dirigen a alguno de sus puertos para luego continuar hacia Europa.
De hecho, la vía marítima es una de las principales palancas estratégicas de las que España dispone para condicionar el comercio internacional de Marruecos, cuyo éxito industrial ha sido construido atrayendo a las grandes multinacionales que producen en el país porque pueden colocar sus productos en Europa en un tiempo récord (entre 24 y 48 horas). Ese lapso de tiempo está supeditado a que España no realice inspecciones físicas exhaustivas de seguridad en cada buque marroquí que pasa por los puertos de Algeciras o Tarifa, lo que retardaría el viaje y evaporaría la ventaja comercial.
Para poner en contexto, el Puerto Tánger-Med gestionó en 2025 el flujo de 535.203 camiones TIR (vehículos de gran tonelaje llenos de mercancías que hacen una pequeña parte del camino en barco y la otra por carretera) con destino Europa, que absorbe alrededor del 70% de todas las exportaciones del país norteafricano hacia la Unión Europea (UE): la vía principal de paso es el Estrecho de Gibraltar. En estos momentos, la política de inspecciones favorece el flujo desde Marruecos. La palanca consistiría en el endurecimiento de esta laxitud.
Además, los inmigrantes marroquís que se van para poder trabajar y enviar dinero a sus familias tienen un gran peso dentro de su economía, y en este apartado también adquiere relevancia España, ya que es el segundo país del mundo en cantidad de remesas enviadas hacia Marruecos. Recibió 1.589 millones de euros (12,5% de todas las remesas que recibe el país ) procedentes de sus allegados residentes en territorio español en 2025, de un total de 12.731 millones. Francia ha liderado durante años este ranking aportando el torno al 30% de toda esa cantidad, es decir, que en 2025 los marroquís residentes en el país galo aportaron alrededor de 3.800 millones de euros a la economía de su país.
Si existiera, por ejemplo, una tasa que gravara estos envíos, Marruecos vería mermada una poderosa forma de equilibrar su balanza entre importaciones y exportaciones. En 2025, España compró bienes a Marruecos por valor de 10.427 millones de euros (en su mayoría material eléctrico, prendas de vestir, vehículos y alimentos). Sin embargo, el flujo de bienes que viaja en sentido contrario (lo que Marruecos compra a España) fue cifrado en 12.330 millones de euros (principalmente combustible, máquinas y aparatos mecánicos o vehículos). La balanza es favorable, por lo tanto, para España. Pero la relación es mucho más relevante para Marruecos, que tiene en España al socio que le compra casi uno de cada 4 euros que exporta.
El Reino alauí ha pasado de ser un país eminentemente agrario a convertirse en un país exportador con el beneplácito europeo, pero esa transformación está condicionada a la calidad de la relación institucional mantenida entre ambos continentes. De hecho, hay sectores que piden endurecer las condiciones de importaciones marroquís, como el de la agricultura, y España se niega a ello para mantener un vínculo estable: en el primer trimestre de 2026, España compró a Marruecos un 70% más de tomates que en el mismo periodo de hace 10 años, según el estudio de Hortoinfo.
Asimismo, España también actúa como generador de riqueza y empleo en Marruecos. No solo porque empresas con sede española son las encargadas de ejecutar obras financiadas por el Ejecutivo (como Acciona en la desaladora de Casablanca), sino porque, según el Registro de Inversiones de España, el stock de inversiones españolas en Marruecos a 31 de diciembre de 2024 (último dato disponible) ascendía a 2.508,5 millones de euros, con una creación de 25.139 empleos. Además, de esos empleos, España contribuye al desarrollo de la economía local marroquí por la parte del turismo: Marruecos recibió 4, millones de turistas procedentes de España en 2024, lo que supone un crecimiento del 15% respecto al ejercicio anterior. Con esta cifra, España se sitúa como el segundo país emisor de turistas hacia el Reino alauita, superada únicamente por Francia, que aportó 5,2 millones de viajeros en el mismo ejercicio.
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