‘The Economist’ acusa a Sánchez de «permitir» que la situación en Ceuta escale hasta ser una crisis

La revista británica ‘The Economist’ acusa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de «permitir» que la situación en Ceuta escale en crisis, en un artículo del número que publicó esta semana.

 «Es probable que la situación en Ceuta siga enquistada durante meses. Para España y para el señor Sánchez, hay mucho en juego en las calles de Ceuta»  

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La revista británica ‘The Economist’ acusa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de «permitir» que la situación en Ceuta escale en crisis, en un artículo del número que publicó esta semana.

El articulo editorial señala que Sánchez «no está logrando deportar, ni tramitar los expedientes de miles de migrantes procedentes de Marruecos». La revista cifra en cerca de 2.000 los migrantes irregulares que pasaron de Marruecos los días 30 y 31 de julio y que viven en tiendas de campaña o refugios improvisados en la playa del Trampolín de Ceuta.

Así, explica que la Policía es la encargada de organizar a los migrantes en grupos de unas 30 personas para que la Cruz Roja les reparta su ración diaria de comida. Han pasado seis semanas desde que se produjo la entrada de estos migrantes y «hasta 10.000 personas permanecen allí», señala el artículo.

«Esperamos una solución», dice Abdel Karim, un soldador de Tánger preguntado por la revista. «Todos queremos ir a la península para trabajar», agrega. ‘The Economist’ también recuerda la promesa de Sánchez de que estas personas serán deportadas, frente al temor que tienen otros países europeos de que no se cumpla, señala.

La revista también explica que Sánchez visitó una vez Ceuta nada más producirse la entrada de los migrantes en julio y denunció «un ataque a la integridad territorial de España» y apunta que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también sostuvo que «hasta la última persona que haya entrado en España de forma irregular» sería devuelta. «Los 84.000 habitantes de Ceuta siguen esperando», apunta el artículo, donde también recalca que, acto seguido de esta visita de Sánchez, «se fue de vacaciones durante tres semanas».

«No fue hasta finales de agosto cuando el Gobierno hizo lo que muchos exigían desde el principio: asumió el control directo, tal como había reclamado el presidente de Ceuta, y prometió 6.000 plazas para migrantes», explica el artículo. ‘The Economist’ también criticó que el Ejecutivo ha mostrado «poca urgencia» hasta el momento en resolver las filiaciones de los menores migrantes para que puedan ser también deportados. «A ninguno de la docena de migrantes entrevistados en la playa del Trampolín se le habían tomado los datos», apostilla el artículo.

Ante ello, apunta que «el temor a la delincuencia ha aumentado» y «los padres temen dejar salir a sus hijos, incluso para ir a la escuela». Por último, el artículo sostiene que «la agudeza política que el señor Sánchez había demostrado durante sus ocho años como presidente del Gobierno le ha fallado en esta crisis». Además, recuerda que el año que viene se celebrarán elecciones generales, y los sondeos otorgan una sólida mayoría a la oposición de derechas. «Es probable que la situación en Ceuta siga enquistada durante meses. Para España y para el señor Sánchez, hay mucho en juego en las calles de Ceuta», concluye.

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