Gwyneth Paltrow vuelve al cine: «No me interesa parecer más joven, sino sentirme bien. He aprendido a ser yo misma»

<p>«Para mí, aunque nunca se hable de ello cuando ella está presente, la parte más esencial de Kay Stone es que ha perdido a su hijo. Todo está ahí». <strong>Gwyneth Paltrow</strong> habla del personaje que interpreta en la película <i><strong>Marty Supreme</strong></i>, el éxito de estas Navidades en Estados Unidos y su gran regreso a los 53 años tras una larga temporada alejada del celuloide. Kay Stone es una ex actriz que dejó los escenarios para casarse con un rico magnate en el Nueva York de los años 50 y que mantiene ahora una relación con un hombre mucho más joven que ella, el campeón de ping-pong interpretado por <strong>Timothée Chalamet</strong>. «Es fría, es el caparazón vacío y gélido de lo que fue, pero <strong>él despierta algo en ella, ella cree que es sexual…</strong> Una feminidad de chica joven que desemboca en el retorno erróneo a su sueño: actuar», describe Paltrow.</p>

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 Tras años lejos de los focos, la actriz regresa a la gran pantalla con ‘Marty Supreme’, donde interpreta a una actriz madura apartada de los focos que vive una tórrida historia de amor con un hombre joven  

«Para mí, aunque nunca se hable de ello cuando ella está presente, la parte más esencial de Kay Stone es que ha perdido a su hijo. Todo está ahí». Gwyneth Paltrow habla del personaje que interpreta en la película Marty Supreme, el éxito de estas Navidades en Estados Unidos y su gran regreso a los 53 años tras una larga temporada alejada del celuloide. Kay Stone es una ex actriz que dejó los escenarios para casarse con un rico magnate en el Nueva York de los años 50 y que mantiene ahora una relación con un hombre mucho más joven que ella, el campeón de ping-pong interpretado por Timothée Chalamet. «Es fría, es el caparazón vacío y gélido de lo que fue, pero él despierta algo en ella, ella cree que es sexual… Una feminidad de chica joven que desemboca en el retorno erróneo a su sueño: actuar», describe Paltrow.

La encontramos en el set, en el salón de la opulenta townhouse del Upper East Side donde vive su personaje. Es también el barrio en el que creció Paltrow, hija del director y productor de televisión Bruce Paltrow y de la actriz Blythe Danner. Uno de sus primeros papeles, la Wendy de Hook, se lo debe, de hecho, a Steven Spielberg, su padrino. En los años 90 y 2000 hizo Seven, Emma, Sliding Doors, Shakespeare in Love, por la que ganó el Oscar a los 26 años, y un sinfín de títulos más. Después, dejó el cine salvo breves apariciones, en particular en las películas de Marvel, para dedicarse a su empresa de bienestar y estilo de vida, Goop, y a los hijos que tuvo con Chris Martin, líder de Coldplay. Apple y Moses han crecido junto a su madre en las alfombras rojas: ella, de 21 años, está debutando en la moda y le gusta llevar los vestidos noventeros de su madre; él, de 19, toca en la banda People I’ve Met, que acaba de publicar su primer sencillo.

Antes de sentarse a solas con nosotros, Paltrow habla junto al resto del reparto con otros periodistas en una sala cercana. Escucha, asiente, pero no parece sentir la necesidad de intervenir. Cuando lo hace, explica que fue su hermano, productor, quien le dijo que debía hacer esta película. Sacude la cabeza al escuchar al director, Josh Safdie, contar lo nervioso que estaba antes de conocerla y que era un «sueño imposible» tenerla en este papel. Dice Safdie que fue un adolescente impresionado por las mujeres «gráciles, elegantes e intocables» que Paltrow interpretó para grandes nombres como Wes Anderson y Paul Thomas Anderson.

«Encantada», dice Paltrow en italiano. «¿Lo hacemos en italiano?», preguntamos nosotros. «Claro», responde, «estoy aprendiendo, pero…». Escucha la primera pregunta en italiano y decide que mejor seguimos en inglés. Así sea.

Interpreta a una mujer que lo ha perdido todo: su libertad, a su hijo, y se pregunta: «¿Quién soy?»
Sí, Kay se casó con ese hombre, tuvo un hijo y renunció a su libertad, a su arte. Y luego perdió a su hijo, así que la encontramos en un momento devastador, en busca de significado en su vida, de una reorientación. Cuando conoce a Marty está heladísima, su dolor es visible. Después, poco a poco, él empieza a reconectarla con partes de sí misma que en otro tiempo habían sido su motor.
¿De qué manera sus matrimonios y la relación con sus hijos han influido en la construcción de las vulnerabilidades de este personaje?
Cuando empecé a rodar la película, mis hijos ya se estaban yendo de casa para estudiar en la universidad. Así que yo también tenía esa sensación de soledad y me preguntaba quién soy como madre y como mujer si mis hijos ya no viven conmigo. Yo también llevaba mucho tiempo sin hacer una película, como Kay. Había muchos paralelismos.
Usted escribió un célebre artículo sobre la «separación consciente» (‘conscious uncoupling’). También escribió: «Sé que mi ex marido tenía que ser el padre de mis hijos y sé que mi actual marido [el guionista y productor Brad Falchuk] tenía que ser la persona con la que envejeciera». ¿Es tan importante el tiempo? Si hubiera conocido a estos hombres en momentos distintos, ¿cree que no habría funcionado, como en ‘Sliding Doors’?
[Ríe] Quién sabe, pero mi hipótesis es que existe una especie de plan celestial que se despliega para nosotros y que hace que encontremos a las personas adecuadas en el momento adecuado. A veces, no. La vida, ciertamente, no es sencilla. Pero creo de verdad que hay una razón para cada cosa.

«A mi hija le pareció excitante ver mis besos apasionados con Timothée Chalamet en pantalla. A mi hijo no le hizo tanta gracia. Para ellos, soy mamá y les pertenezco»

Tenía 38 años cuando se dio cuenta, el día de su cumpleaños, de que su matrimonio con Chris Martin había terminado. ¿Qué sucedió?
He decidido no entrar en detalles. Ese ensayo pretendía hablar de cómo permitirte escuchar tus instintos, cuando las células de tu cuerpo te hablan, sin intentar sublimarlos, y luego aceptarlo. Y de cómo nos comprometimos a seguir siendo una familia aun sin ser ya una pareja.
Ha explicado que uno de los motivos por la que esa relación fracasó es que intentaba curar aspectos de sí misma a través de ella. ¿No es siempre así?
Leí un artículo muy interesante en The New York Times: «Por qué te casarás con la persona equivocada», del filósofo Alain de Botton. Explicaba que hasta que no tomamos verdadera consciencia recreamos en nuestras relaciones esquemas emocionales no resueltos que provienen de la infancia con la esperanza de conseguir curarlos. A mis amigos que llevan mucho tiempo casados con la misma persona les digo: el vuestro también es un segundo matrimonio, tenéis que reinventaros, seguir mejorando vuestro sentido de la realidad, la comunicación, la dedicación… Yo lo estoy haciendo con un segundo matrimonio real: creo que tiene que ver con ser extremadamente consciente de una misma, de todos los cambios que se producen a lo largo de la vida y de la calidad de la comunicación.
¿Cuánto influyó la cercanía a sus hijos en que aceptara este papel?
Mucho. Vine aquí, a Nueva York, desde California. También me entusiasmaba la idea de pasar el otoño en Nueva York. Y podía ver a mis hijos a menudo. Mi hijo y mi hijastro acababan de dejar la casa y estaban en Providence y en New Haven. Nos vemos a menudo, es fantástico.

«No quiero hablar con nada que tenga que ver con la política, soy alérgica a las grandes declaraciones y, además, ahora es todo demasiado demencial»

¿Cómo fue para sus hijos verla con Timothée Chalamet en la película, incluidos esos besos apasionados? No han crecido viéndola actuar…
A mi hija le pareció divertido y excitante. A mi hijo no le pareció tan divertido… Han crecido viéndome como una persona que les pertenece, no han tenido que enfrentarse a las proyecciones públicas de mi figura: creo que todavía es extraño para ellos. Para ellos, yo soy mamá.
Su hija dijo en una entrevista que creció acosada por los fotógrafos cuando llegaba al aeropuerto con su madre. Lo comparó con un estado de vigilancia constante y dijo que le generaba ansiedad la idea de cometer errores. ¿Le preocupa esta situación para sus hijos?
Sí, me preocupa por mis hijos y por todos los chicos que crecen en la era de las redes sociales. Esa idea de que cada error que cometes puede ser capturado y difundido en Internet para siempre creo que vuelve a los niños extremadamente ansiosos, no solo por los posibles errores sino por la idea de que no se les permite explorar quiénes son sin que todo quede documentado. Creo que ejerce una cantidad indebida de presión sobre los hijos de esta generación.
¿Cómo gestiona la presión sobre las mujeres, especialmente en Hollywood, para someterse a cirugía estética? Ha decidido no hacerlo.
Siento que estamos entrando en un terreno muy interesante, en el que algunas mujeres hablan con mucha tranquilidad de lo que han hecho y otras, no. Si es posible reducir la vergüenza, creo que es algo bueno: durante demasiadas generaciones, las mujeres han estado sometidas al control de la mirada masculina. Me gusta que puedan ser honestas y vivir a su manera, ya sea en relación con su sexualidad o con la cirugía estética o con cualquier otra cosa.

«La sobreexposición me preocupa por mis hijos y por todos los hijos de la era de las redes sociales, les impide explorar quiénes son sin miedo a equivocarse»

El ‘New Yorker’ sostiene que se está imponiendo una ‘Instagram Face’: muchas mujeres quieren recrear mediante cirugía el rostro de «tigre sexy» de Kim Kardashian, Bella Hadid o Kylie Jenner. Pero usted tiene una idea distinta del autocuidado.
Creo que mi enfoque es probablemente un poco distinto porque… no sé, crecí en Nueva York, en una escuela femenina, aquí, a la vuelta de la esquina, donde la individualidad era algo realmente apreciado y respetado. Se daba mucho valor a la expresión de una misma en lugar de a la idea de parecerse a todas las demás, desde el estilo hasta los libros que leías. Para mí siempre ha sido así: soy como soy. Así que en lugar de parecer joven, quiero sentirme bien. En lugar de centrarme en esa longevidad de la que todo el mundo habla, me concentro en la duración de una vida saludable: en sentirme vibrante, fuerte, en optimizar mi aspecto y cómo me hace sentir.
En una entrevista se confesó fascinada por el enfoque de Robert Kennedy Jr., actual secretario de Salud, y por su programa Maha (Make America Healthy Again). ¿Qué piensa ahora?
Dios mío, no quiero hablar de nada que tenga que ver con la política, es demasiado demencial.
De hecho, publicó en Instagram la pegatina ‘He votado’, pero no dijo a quién. ¿Cree que los artistas no deberían involucrarse en política, o teme las repercusiones?
No, no temo las repercusiones, pero soy un poco alérgica a las personas que hacen grandes declaraciones sobre lo que los demás deberían hacer. Creo que cada uno tiene derecho a reflexionar a través de sus propios problemas….

«La vida no es sencilla, pero creo que existe un plan celestial que hace que todo suceda por un motivo y en el momento adecuado»

Josh Safdie se refería antes a esa imagen regia e inaccesible que usted transmite. ¿Es así realmente?
Creo que contribuyen varios factores. Probablemente, a estas alturas soy bastante cautelosa. He vivido una vida bastante extraña, bajo los focos durante muchísimo tiempo. Así que me doy cuenta de que yo misma puedo contribuir a esta imagen. Pero las personas que me conocen y me quieren piensan que soy la persona más divertida y relajada del mundo. Creo que en privado soy muy distinta.
En Instagram publica los desayunos que prepara para su marido. Y él la describe diciendo que le encanta cuidar de todos cocinando en pijama y a veces, en ‘topless’, cuando hace demasiado calor entre los fogones…
Sí, él me entiende.

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