La gran pugna generacional en el Real Madrid: nunca ha habido tanta diferencia de edad entre dos candidatos

El Real Madrid se siente a gusto junto al poder. Sus socios, también. Eso favorece a prohombres como Florentino Pérez, con independencia de su colosal obra en el club, y dificulta las propuestas rupturistas como la de Enrique Riquelme. Rupturista no por el contenido, ya que el candidato a tomar el timón ha reconocido el legado de Florentino (79 años), sino por lo que supone el cambio en sí mismo, la elección de un empresario desconocido para la mayoría y muy joven (37). Nunca el Madrid ha tenido un candidato por debajo de los 40. El presidente más joven en acceder al cargo fue Santiago Bernabéu, con 48, aunque no por el sufragio de todos sus socios, sino por la elección de la Junta Directiva.

 Enrique Riquelme es el aspirante a la presidencia del club blanco más joven de la historia de la entidad, con 37 años, 42 menos que su rival, Florentino Pérez  

El Real Madrid se siente a gusto junto al poder. Sus socios, también. Eso favorece a prohombres como Florentino Pérez, con independencia de su colosal obra en el club, y dificulta las propuestas rupturistas como la de Enrique Riquelme. Rupturista no por el contenido, ya que el candidato a tomar el timón ha reconocido el legado de Florentino (79 años), sino por lo que supone el cambio en sí mismo, la elección de un empresario desconocido para la mayoría y muy joven (37). Nunca el Madrid ha tenido un candidato por debajo de los 40. El presidente más joven en acceder al cargo fue Santiago Bernabéu, con 48, aunque no por el sufragio de todos sus socios, sino por la elección de la Junta Directiva.

Si algún candidato propuso, en realidad, un cambio radical con lo anterior fue Florentino, que necesitó perder, en los comicios de 1995, frente a Ramón Mendoza, para ganar, en 2000, a Lorenzo Sanz. Los dos rivales del actual presidente representaban lo mismo, un estilo de dirigentes a superar, pero Florentino necesitó aprender de la derrota, sobre todo lo que tenía que ver con el voto por correo, para ganar en la segunda con una campaña agresiva, por las críticas a la supuesta corrupción de la junta anterior y la OPA hostil por Luis Figo, con la que desestabilizaba al Barcelona y marcaba un récord mundial en el ránking de traspasos.

Las primeras palabras de Enrique Riquelme, tras ser proclamado oficialmente y tras avalar -sin la aprobación de varios bancos españoles, 193,4 millones de euros-, no apuntaban a una campaña tan disruptiva con la etapa anterior, sino a una renovación del ciclo por agotamiento del anterior. A partir de entonces, el empresario alicantino supo explicar con soltura su programa social y deportivo, se acercó a los medios y conformó una junta directiva en la que figura algún directivo de Cox Energy, la empresa que él preside. Este candidato ha ganado mucha solidez en la corta campaña electoral de la que ha dispuesto.

Florentino tenía 48 años, 11 más que Riquelme, en su primera tentativa, la misma edad a la que llegó a la presidencia Santiago Bernabéu. Hubo, sin embargo, un candidato más joven. Alfonso Ussía tenía 43 cuando fue derrotado por Ramón Mendoza en 1991. Ussía logró el 40% de los votos en unos comicios muy reñidos, pese al viento de cola que a Ramón Mendoza, entonces con 64 años, le daba la etapa de éxitos cosechadas por la Quinta del Buitre. Esos 21 años de diferencia entre los candidatos suponían el mayor duelo generacional por el poder del Real Madrid. La diferencia entre Florentino Pérez y Enrique Riquelme (42) la dobla.

La realidad es que no ha habido muchas oportunidades para otras confrontaciones, porque de los 15 procesos electorales que ha acometido el club de Chamartín sólo en seis se llegó a una pugna directa en las urnas, hecho que pone de manifiesto lo reacio que el socio puede ser a los cambios en la dirección del club. Luis de Carlos, Mendoza, Lorenzo Sanz, Arturo Baldasano, Juan Miguel Villar Mir o Lorenzo Sanz estaban por encima de los 50 años la primera vez que acudieron a la confrontación en las urnas.

La candidatura de Riquelme, a la que se han incorporado jóvenes ejecutivos, encuentra un paralelismo en la que lideró Joan Laporta para llegar a la presidencia del Barcelona junto a Ferran Soriano o Sandro Rosell, entre otros. Laporta tenía 41 años, cuatro más que el empresario alicantino, y ya se había distinguido por su labor de oposición al presidente José Luis Núñez. La diferencia es que en las elecciones de su éxito ya no competían contra el gran dinosaurio, que se había retirado de la escena después de más de 20 años de mandato. En el Madrid eso no ha sucedido.

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