<p>Me resulta obligatorio después de domingo de Pascua de Resurrección felicitar las pascuas a todos los que me leen. No sé si son muchos o pocos, pero a esos pocos o a esos muchos les deseo muchísimas felicidades.</p>
Me resulta obligatorio después de domingo de Pascua de Resurrección felicitar las pascuas a todos los que me leen. No sé si son muchos o pocos, pero a esos pocos o a esos muchos
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Me resulta obligatorio después de domingo de Pascua de Resurrección felicitar las pascuas a todos los que me leen. No sé si son muchos o pocos, pero a esos pocos o a esos muchos les deseo muchísimas felicidades.
Las cosas están revueltas, como todo el mundo sabe, pero hay un tema que siempre me ha preocupado y que, por lo que se ve, no tiene solución. Es el tema de las prioridades. Es decir, cuando tenemos una cantidad limitada de dinero, a qué la dedicamos. Pero hay algo peor: que la cantidad de dinero no es limitada, porque cuando no hay, se fabrica.
La NASA vuelve a la luna; Trump pide al congreso 1,5 billones de dólares para defensa; y menos mal que un juez federal ha suspendido un salón de baile de 8.000 metros cuadrados en la Casa Blanca, porque supongo que el presupuesto era alto…
En España también hay buenas cifras, aunque Sánchez no se habría atrevido a hacer un salón de baile de 8.000 metros cuadrados en la Moncloa, suponiendo que allí hubiera sitio. Pero no habría sido por falta de dinero, porque este año se han recaudado 325.000 millones en impuestos, cifra récord…
En Barcelona, el Parlament crecerá con un edificio nuevo, también de 8.000 metros cuadrados.
PERO no acabo de entender por qué hay tanta gente en Barcelona que duerme en la calle; no entiendo por qué unos amigos míos trabajan en un barrio paupérrimo de la capital paupérrima de una nación paupérrima de África; no entiendo por qué tanta gente en el mundo no se preocupa por una posible invitación al baile y si por la comida de esta noche.
No lo entiendo. Bueno, sí que lo entiendo porque es un problema de prioridades políticas, económicas, sociales o las que sean.
Además, veo diferencias brutales entre los ingresos de unas personas y otras y llego a una conclusión: vemos el problema; tranquilizamos la conciencia hablando de dedicar el 0,7% del PIB a asuntos sociales y nos ponemos a dormir tranquilos. Tranquilos como dormía tranquilo el rico epulón dejando las migajas de su comida para el pobre Lázaro.
P.D.
Releo el artículo. Seguramente, y con razón, me acusarán de demagogo. Pero Domingo de Resurrección es un día de gozo. De gozo, para todos. Repito, para todos. Que sí, que ya sé que suena a demagogia.
Para todos.
Actualidad Económica
