A pocos kilómetros de Benidorm, la localidad alicantina de Alfaz del Pi vive estos días el Mundial de una manera muy especial. El municipio alberga la mayor colonia de ciudadanos noruegos fuera de Noruega, una comunidad que representa en torno al 55% de la población. Por ello, el duelo de cuartos de final entre Noruega e Inglaterra se seguirá con una mezcla de nervios, ilusión y un ambiente muy diferente al que se respira en cualquier otro rincón de España. Lejos de instalar una pantalla gigante en una plaza pública, el Ayuntamiento ha optado por dejar el protagonismo a los establecimientos hosteleros. «Pensamos que poner una pantalla gigante era quitar clientela a los bares», explica Elisabeth Marandi, asesora del alcalde y también de origen noruego. Su historia refleja la de muchas familias que eligieron establecerse en Alfaz del Pi.
A pocos kilómetros de Benidorm, la localidad alicantina de Alfaz del Pi vive estos días el Mundial de una manera muy especial. El municipio alberga la mayor colonia de ciudadano
A pocos kilómetros de Benidorm, la localidad alicantina de Alfaz del Pi vive estos días el Mundial de una manera muy especial. El municipio alberga la mayor colonia de ciudadanos noruegos fuera de Noruega, una comunidad que representa en torno al 55% de la población. Por ello, el duelo de cuartos de final entre Noruega e Inglaterra se seguirá con una mezcla de nervios, ilusión y un ambiente muy diferente al que se respira en cualquier otro rincón de España. Lejos de instalar una pantalla gigante en una plaza pública, el Ayuntamiento ha optado por dejar el protagonismo a los establecimientos hosteleros. «Pensamos que poner una pantalla gigante era quitar clientela a los bares», explica Elisabeth Marandi, asesora del alcalde y también de origen noruego. Su historia refleja la de muchas familias que eligieron establecerse en Alfaz del Pi.
Su abuela fue una de las primeras noruegas en instalarse en el municipio. Lo que comenzó siendo un destino para pasar largas temporadas de vacaciones terminó convirtiéndose en un hogar permanente, atraídos por el clima mediterráneo, la calidad de vida y la tranquilidad de la zona. Con el paso de las décadas, la comunidad noruega ha ido creciendo hasta formar parte del día a día del municipio.
El pueblo cuenta con colegios, iglesias, asociaciones y numerosos servicios pensados para atender a esta población, perfectamente integrada en la vida local. El deporte también ha servido como punto de unión entre ambas comunidades. En Alfaz del Pi existen numerosos clubes de fútbol en los que conviven jugadores españoles y noruegos, tanto en categorías masculinas como femeninas. Según explica Marandi, las mujeres noruegas llevan décadas practicando este deporte en la localidad, mucho antes de que el fútbol femenino alcanzara la popularidad de la que goza hoy. Pase lo que pase frente a Inglaterra, los vecinos noruegos tienen claro que seguirán celebrando juntos. «Aunque perdamos mañana, haremos el remo», comenta entre risas Elisabeth, en referencia a una de las tradiciones festivas más populares de la comunidad noruega.
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