Carlos Alcaraz vuela sobre la pista del US Open y presenta su candidatura al título

Olviden la cautela, toda esa emoción reprimida ante el regreso de Carlos Alcaraz. No se corten. Había que esperar a que volviera para comprobar cómo respondía su muñeca derecha, cómo aguantaba su físico, cuánto miedo le había dejado la reciente lesión. Ya no es necesario. En este US Open es aspirante al título, por no decir otra cosa.

 El español remonta ante el portugués Faria para vencer por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2 y, tras un primer partido con dudas, muestra el tenis que le convierte en uno de los grandes favoritos al título.  

Olviden la cautela, toda esa emoción reprimida ante el regreso de Carlos Alcaraz. No se corten. Había que esperar a que volviera para comprobar cómo respondía su muñeca derecha, cómo aguantaba su físico, cuánto miedo le había dejado la reciente lesión. Ya no es necesario. En este US Open es aspirante al título, por no decir otra cosa.

En un torneo sin Jannik Sinner ni Novak Djokovic y con muchos de los otros candidatos en problemas, Alcaraz aparece como el tenista más afinado, pese a haber estado cuatro meses de baja. Este miércoles derrotó en segunda ronda al portugués Jaime Faria por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2 en dos horas y 38 minutos de juego y dio otro paso en una progresión que promete. Si en su debut todavía sufrió algunos problemas, esta vez fueron menos. Todo apunta a que la próxima semana, cuando lleguen los partidos decisivos, su tenis se parecerá ya mucho al que fue.

En octavos podría esperarle AlexanderBublik y en cuartos, eBen Shelton, pero antes deberá medirse este viernes al chino Wu Yibing. Una prueba, otra prueba. Un paso adelante, otro paso adelante.

Ante Faria, el español fue el vendaval de tantas otras veces, flotando sobre la pista, dominante con su derecha. ¡Boom! Y su golpe, su mejor golpe, volvía a retumbar en la Arthur Ashe como lo hacía hace justo un año, cuando se proclamó campeón. Si en el debut ante el ruso Roman Safiullin todavía tomaba precauciones, este miércoles ya se desató. Le queda, y le quedará, sumar velocidad al saque y su revés aún necesita más rodaje, pero su drive llama a la gloria y se mueve muy, muy rápido.

Sydney SchaeferAP Photo/Sydney Schaefer

El partido tuvo un punto de inflexión muy claro, aunque fue un punto de inflexión extraño. Hasta el primer juego del segundo set, cuando estuvo cerca de sufrir un break, Alcaraz había estado por detrás hasta el punto de llegar a perder un set. Faria, un potentísimo sacador, agresivo con todos sus golpes, le invitaba a precipitarse y el español se precipitaba. Con muchas dudas con su servicio, llegó a desesperarse y a maldecir. «¿Qué hago con el saque? Es una puta mierda», le soltó a su equipo, con su entrenador, Samu López, al frente. Y, acto seguido, todo cambió.

Parecía que Alcaraz iba a autoflagelarse y a complicarse la victoria, incluso a asomarse a la eliminación, pero ocurrió todo lo contrario: dio un paso al frente, le arrebató la pista a Faria y empezó a dominar. De repente, en apenas media hora, ganó ocho juegos seguidos y encarriló el partido. Del desastre al éxito. De las dudas a la certeza. Su presentación como candidato al Grand Slam. Incluso en los últimos sets, ya más tranquilo, tuvo la confianza suficiente como para llevar su saque hasta los 210 kilómetros por hora, una velocidad ya considerable.

«En el primer set me sentía bien, pero he fallado una derecha para conseguir un break y luego he empezado a sufrir con mi saque. No me tomaba mi tiempo, me precipitaba. Pero bueno luego me he calmado, he empezado a pensar en cosas buenas y he podido coger mi ritmo», analizaba Alcaraz al acabar el partido, después de una celebración interna con su equipo. Cogía una flecha imaginaria y la lanzó con un arco invisible hacia los suyos, que se partían de risa. Diana. Ya no hace falta prudencia con Alcaraz; es candidata a todo en este US Open.

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