Crece la presión para que renuncie el candidato demócrata al Senado por Maine Graham Platner, denunciado por violación

El candidato demócrata al Senado por Maine Graham Platner, que aspira a uno de los escaños claves para su partido en las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre, está contra las cuerdas después de que este lunes una mujer lo denunciara por violación en una exclusiva de la web Politico.

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 El testimonio de una mujer provoca la retirada de apoyos de los líderes de su partido, del que el polémico aspirante se había convertido en símbolo de renovación ante las ‘midterms’  

El candidato demócrata al Senado por Maine Graham Platner, que aspira a uno de los escaños claves para su partido en las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre, está contra las cuerdas después de que este lunes una mujer lo denunciara por violación en una exclusiva de la web Politico.

Llovía sobre mojado. Platner, veterano del Ejército recién llegado a la política, cuyo estilo llano parecía reunir lo que los demócratas andaban buscando para sacudirse su imagen elitista alejada del ciudadano medio, ya había protagonizado informaciones periodísticas que hablaban de su comportamiento inadecuado con tres mujeres. Antes de eso, el polémico aspirante estuvo en el centro de un escándalo sobre un tatuaje nazi que se hizo hace años, según él, sin saber bien qué significaba.

Esas polémicas no impidieron que el 9 de junio venciese con claridad (y el apoyo de destacadas figuras del ala izquierdista) en las primarias de su partido en Maine, para enfrentarse a la veterana senadora Susan Collins, que se ha mostrado crítica con el presidente Donald Trump. Las encuestas la sitúan en una situación de debilidad. El progresista Platner, que a sus 41 años pasó recientemente de la cría de ostras a la política, había desbancado antes de eso a la gobernadora Janet Mills, representante delacorriente principal delpartido.

La denuncia que ha hecho que su carrera se tambalee ha partido de Jenny Radicot, vecina de Maine de 41 años. Tuvo una relación intermitente con Platner durante más de dos años. Una noche de 2021, el ahora político entró en su casa, borracho y sin permiso, según el relato de la denunciante, y la forzó, pese a que ella le pidió repetidamente que parara. Después de eso, añadió a Politico, evitó todo contacto con él. Radicot es una de las tres mujeres de las denuncias previas, que publicó The New York Times, pero en ese diario no habló de agresión sexual.

Platner negó este lunes las acusaciones, que definió como “inquietantes, graves y falsas”. “Cualquier señalamiento de conducta no consentida es categóricamente falso”, afirmó en un comunicado. Poco después de la publicación de la exclusiva, el candidato reaccionó con un vídeo en sus redes sociales, en el que dijo que “más allá de la inexactitud de las informaciones”, su campaña, “consciente” del impacto de estas, había decidido “tomarse un tiempo para reflexionar sobre el mejor camino a seguir”.

En las horas siguientes, al menos cinco senadores demócratas de relieve le retiraron su apoyo, además del liderazgo del partido en la Cámara alta o un puñado de congresistas, entre ellos, Ro Khanna (California). Los demócratas de Maine también le pidieron que renunciara a su campaña. Todas las miradas estaban puestas este martes por la mañana en Bernie Sanders, uno de los principales valedores de Platner, que tiene hasta el próximo lunes para retirarse o seguir. Si abandonara, el partido debe presentar un nuevo candidato antes del 27 de julio.

Sus simpatizantes despacharon las primeras acusaciones como intentos del partido rival para neutralizar una amenaza seria. También se agarraron al dato de que una de las mujeres que criticaron a Platner (y hablaron de relaciones “volátiles” y comportamientos “alarmantes”) es una conservadora que ha trabajado en campañas republicanas.

Platner se escudó entonces en las secuelas que le había dejado su paso por el Ejército, con episodios de estrés postraumático, depresión y abuso de alcohol. El candidato también trató de vender su comportamiento inadecuado con las mujeres como asuntos del pasado.

Las tres con las que habló el Times describieron a una persona que podía ser encantadora y carismática, pero también abusiva. Una de ellas también aseguró que Platner miente cuando dice que no sabía el significado de su tatuaje nazi, dado que se refería a él como su “Totenkopf” (cabeza muerta, en alemán). Esto último lo desmintió su equipo de campaña.

“Demasiado a menudo me automediqué con alcohol. Estuve muy lejos de ser el novio perfecto durante un periodo muy oscuro de mi vida”, dijo Platner en un comunicado enviado entonces al Times. “Asumo la responsabilidad de lo que hice. Ojalá hubiera actuado mejor. Pero cualquier otra interpretación es falsa y, a mi juicio, tiene motivaciones políticas. No me enorgullece quién fui entonces, pero sí me siento orgulloso del trabajo que he realizado a partir de ahí y del movimiento que estamos construyendo en Maine”, añadió.

Ese movimiento está ahora a punto de descarrilar a cuatro meses de unas elecciones en las que los demócratas no se pueden permitir el lujo de perder en Maine.

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