El brote de hantavirus que en los últimos días ha mantenido en vilo al mundo es solo una advertencia. Un recordatorio de la amenaza global creciente que se cierne sobre la humanidad: las enfermedades infecciosas zoonóticas, que son las transmitidas de animales a personas, se han disparado en las últimas décadas, alentadas, en buena medida, por el cambio climático y la presión humana sobre los ecosistemas animales.
El brote de hantavirus solo es una advertencia: hay muchas enfermedades emergentes con capacidad de rendir a los humanos. No todos tienen potencial pandémico, pero preocupa especialmente la gripe aviar
El brote de hantavirus que en los últimos días ha mantenido en vilo al mundo es solo una advertencia. Un recordatorio de la amenaza global creciente que se cierne sobre la humanidad: las enfermedades infecciosas zoonóticas, que son las transmitidas de animales a personas, se han disparado en las últimas décadas, alentadas, en buena medida, por el cambio climático y la presión humana sobre los ecosistemas animales.
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