El ejército israelí realiza redadas y expulsa a decenas de familias de sus hogares en Hebrón tras el ataque palestino en el que murieron dos soldados

El ejército israelí ha realizado en las últimas horas registros, interrogatorios y detenciones en Hebrón, en el sur de Cisjordania, un día después del ataque perpetrado por dos habitantes de la ciudad, en el que fallecieron dos soldados israelíes, con el fin de “localizar y desmantelar las infraestructuras terroristas y confiscar armamento”, informaron las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) en un comunicado.

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 A tres días de las elecciones legislativas, el ejército israelí lanza una operación “casa por casa”, que el Gobierno prevé extender a toda Cisjordania. Las ONG denuncian “un castigo colectivo”  

El ejército israelí ha realizado en las últimas horas registros, interrogatorios y detenciones en Hebrón, en el sur de Cisjordania, un día después del ataque perpetrado por dos habitantes de la ciudad, en el que fallecieron dos soldados israelíes, con el fin de “localizar y desmantelar las infraestructuras terroristas y confiscar armamento”, informaron las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) en un comunicado.

Se trata de “una operación antiterrorista focalizada y limitada a Hebrón”, pero el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, ya informaron el viernes de que prevén extenderla a toda Cisjordania.

“Tendrá una escala como no se ha visto desde la Guerra de los Seis Días” de 1967, dijo Netanyahu el viernes. “El ejército está preparado para llevarla a cabo, solo falta decidir cuándo comenzará, pero está llegando”.

El primer ministro aspira a mantenerse en el cargo tras las elecciones legislativas del martes, aunque los sondeos apuntan que su formación, Likud (derecha), no será la más votada ni logrará sumar los suficientes apoyos entre ultranacionalistas y partidos religiosos, para seguir gobernando. El partido de su principal adversario, Gadi Eizenkot, también de derecha, sería la lista más votada, pero tendría serias dificultades para reunir el apoyo suficiente que le dé la mayoría de los 120 escaños del Parlamento israelí.

Con sus anuncios del viernes, Netanyahu apunta a aplicar en las ciudades palestinas la táctica usada desde 2025 en los campos de refugiados de Yenín o Tulkarem para eliminar a grupos armados radicales basados en estos lugares. Según un informe publicado por la ONU en septiembre, esta operación militar ha forzado el desplazamiento de al menos 33.000 palestinos y ha dejado un importante reguero de muertes y destrucción de casas e infraestructuras.

Por ahora, los métodos usados en estos campos de refugiados se aplican desde el viernes en Hebrón, la ciudad más poblada de Cisjordania, con cerca de 250.000 habitantes. El ejército explicó que los palestinos de la zona pueden “salir a través de tres puntos designados, tras ser interrogados y pasar por un control de seguridad” y que las personas sospechosas deberán someterse a “un interrogatorio adicional”.

“La noche ha sido muy larga. Han expulsado a 200 familias de sus casas. Ahora están en la vía pública, no tienen adónde ir”, explicó a este periódico Issa Amro, activista palestino que vive en el corazón histórico de Hebrón.

Además, desde el viernes, Israel ha comenzado a demoler casas, tiendas y otras infraestructuras palestinas en la ciudad, concretamente en el barrio de Farsh al Hawa, de donde procedían los agresores, que fueron abatidos por el ejército. Paralelamente, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, uno de los dirigentes más radicales de la coalición de Gobierno, anunció el viernes que se van a establecer cuatro pequeños asentamientos o granjas, como se llama en Israel a las colonias que brotan sin ningún tipo de permiso del Gobierno, en las colinas del sur de Hebrón.

ONG israelíes que se oponen a la ocupación de los territorios palestinos consideran que los últimos anuncios del Gobierno vaticinan “un castigo colectivo y actos que podrían constituir crímenes de guerra”.

Según la organización israelí B’Tselem, Israel está llevando a cabo “el desmantelamiento sistemático de la vida colectiva palestina, al tiempo que se amplían los asentamientos”. “El mundo no puede quedarse de brazos cruzados”, pidió su directora, Yuli Novak.

En el centro de Hebrón, judíos y musulmanes veneran el punto donde supuestamente fue enterrado Abraham y esto hace que numerosos colonos israelíes hayan querido instalarse desde hace décadas cerca de este lugar santo.

En el casco histórico de la localidad residen hoy unos 800 israelíes protegidos por un importante dispositivo militar que hace que centenares de familias palestinas vivan prácticamente atrincheradas en sus casas y tengan que pasar retenes del ejército para ir al colegio, al médico o a trabajar. La ciudad es una especie de microcosmos de la ocupación israelí y a menudo escenario de incidentes violentos.

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