Feijóo llegó con ímpetu el pasado martes a las 08.30 horas al desayuno a puerta cerrada organizado con la élite económica catalana en el hotel Torre Melina. Ante presidentes catalanes de grandes empresas y directivos del Cercle d’Economia anfitrión, el presidente del PP dio tal repaso al deterioro institucional del país que el siempre socarrón presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, le reconoció que no es algo que escucharan tanto en Cataluña, pero que era difícil de rebatir. «Vale, es verdad lo que dices. Eres como un martillo despertador, pero ¿y ahora qué? ¿Cómo piensas llegar al Gobierno?», le dijo el ganador de la OPA sobre BBVA y referente indiscutible de la alta clase empresarial y financiera catalana, según resumen asistentes consultados.
La élite económica catalana se debate entre el plan de Illa&Sánchez de que acepten más impuestos a cambio de mantener dormido el ‘procés’ y el temor a que el PP lo despierte.
Audio generado con IA
Feijóo llegó con ímpetu el pasado martes a las 08.30 horas al desayuno a puerta cerrada organizado con la élite económica catalana en el hotel Torre Melina. Ante presidentes catalanes de grandes empresas y directivos del Cercle d’Economia anfitrión, el presidente del PP dio tal repaso al deterioro institucional del país que el siempre socarrón presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, le reconoció que no es algo que escucharan tanto en Cataluña, pero que era difícil de rebatir. «Vale, es verdad lo que dices. Eres como un martillo despertador, pero ¿y ahora qué? ¿Cómo piensas llegar al Gobierno?», le dijo el ganador de la OPA sobre BBVA y referente indiscutible de la alta clase empresarial y financiera catalana, según resumen asistentes consultados.
Su posición describe bien un sentir general en la sala: consciencia del deterioro del país y necesidad de cambio, pero dudas de si Feijóo tendrá la capacidad de lograrlo sin generar otros problemas en Cataluña. El líder popular recordó que hay una mayoría parlamentaria para tomar medidas favorables al crecimiento empresarial y económico -incluyendo al PNV y Junts– como las que querría el Cercle, pero no para desalojar a Pedro Sánchez. El presidente del PP ofrece un proyecto económico que atrae a las élites, pero también puede ser portador de una inestabilidad en Cataluña al necesitar a Vox. Así lo ven no pocos miembros de la influyente asociación catalana a la que pertenece Oliu, lo que hace inviable que se muevan en favor del PP con Junts o incluso el PNV para acelerar las elecciones.
Lo que esta élite llama estabilidad se pudo ver en la noche del lunes en los jardines del Palau de Congressos de Barcelona. Era la entrega de los premios empresariales José Manuel Lara y se invitó con honores a la ceremonia al presidente del Parlament, Josep Rull. Es el mismo que fue condenado por el Supremo a 10,5 años de cárcel e inhabilitación por sedición en 2017, pero que fue indultado y amnistiado. Le salió barato haber participado en la mayor desestabilización política y económica de la historia reciente de España y está ya integrado en la alta sociedad catalana. Tanto, que compartió la presidencia del acto con la consellera de Economía de la Generalitat, la socialista Alicia Romero. Nadie lo vio como algo anormal, sino más bien como una señal rutinaria del cómodo olvido de aquel trauma que practica esta comunidad motriz de España. También Rull aplaudió cortés los discursos de la presidenta del Cercle, la economista y consejera de empresas del Ibex, Teresa García-Milà, que habla de España con normalidad y resalta el peso de Cataluña «en el conjunto del Estado». Pero hay algo que sí se va viendo como irritante y anormal en esta influyente asociación y se lo dijo García-Milà con claridad a Salvador Illa: se está apartando -como Pedro Sánchez en su día- del ala proempresarial del socialismo para ir abrazando, de la mano de partidos a su izquierda, políticas fiscales y de vivienda cada vez más «equivocadas».
Illa les está lanzando, a su vez, un anzuelo. «El independentismo no está muerto y puede resurgir con otro tipo de política en España», asegura una alta fuente de la Generalitat. «En Cataluña tenemos que pensar que es mejor pagar más impuestos con Sánchez e Illa a que el PP reavive el procés con un Gobierno de la mano de Vox. En Madrid basta con pagar menos impuestos, pero aquí hay que ponderar otras cosas. Volver a un problema de convivencia como el de 2017 es peor que nada», afirma un destacado miembro del Cercle en sintonía con Illa. «Es así, pero estamos al límite ya con los impuestos», subraya otro.
El contraanzuelo que lanza, por su parte, Feijóo es si la élite catalana está dispuesta a seguir arropando a los que les asfixian a impuestos y regulación con deterioro institucional mientras son incapaces de emprender reformas necesarias ante la desaceleración que llega tras el buen crecimiento alcanzado tras la pandemia. En sus contactos con la élite catalana, Feijóo presenta el riesgo de Vox como inexistente, puesto que se compromete a gobernar «con responsabilidad» fiel a sus convicciones autonomistas de su etapa gallega. Su problema con esta élite en su discurso en el Cercle es que no quiso tácticamente hacer guiños al catalanismo. «Ni tiene por qué hacerlo», discrepó de la mayoría del auditorio otro importante miembro del Cercle. «No se le puede pedir ir a Waterloo y debilitarse ante Vox. Va a ser lento, pero debe llegar a Moncloa como fruta madura, sin riesgos innecesarios. Luego ya podrá gobernar con sensatez y aprovechar el trabajo sucio que le ha hecho Sánchez de amnistiar al independentismo». Los estragos del procés aún colean en la esencial, pero compleja Cataluña.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional

