El Campeonato Europeo Natación 2026 que arranca el viernes en París nos propondrá una rivalidad en natación artística con tintes históricos. La selección española, de la mano de Andrea Fuentes, empezó a recuperar sensaciones en el Mundial 2025 para reencontrarse plenamente con ellas el Europeo de Funchal. Así que Rusia, la gran dominadora de esta disciplina, se perfila como la gran piedra de toque de una generación que quiere seguir en lo más alto.
La selección de Andrea Fuentes buscará repetir sus éxitos recientes en una competición donde se medirá a la gran dominadora histórica
El Campeonato Europeo Natación 2026 que arranca el viernes en París nos propondrá una rivalidad en natación artística con tintes históricos. La selección española, de la mano de Andrea Fuentes, empezó a recuperar sensaciones en el Mundial 2025 para reencontrarse plenamente con ellas el Europeo de Funchal. Así que Rusia, la gran dominadora de esta disciplina, se perfila como la gran piedra de toque de una generación que quiere seguir en lo más alto.
En el Mundial, donde las rusas no pudieron competir aún bajo sus símbolos nacionales, la España de Andrea Fuentes logró hacerse con una medalla más que el equipo dirigido entonces por Tatiana Pokrovskaya y dos más que China. En total, fueron nueve metales, tres de oro, dos de plata y cuatro de bronce, mientras el equipo ruso se hizo con tres oros, tres platas y dos bronces y el chino, por su parte, con cuatro oros y tres platas.
En el Europeo de Funchal, disputado en junio de 2025, mientras, la selección española mostró un dominio abrumador, copando todos los podios para llevarse 11 medallas, cinco de oro, tres de plata y tres de bronce. «Sabemos que Rusia viene con un súper equipo, como ya hemos visto en las pruebas de la Copa del Mundo, pero no queremos empequeñecernos, sino sacar nuestros ases de la manga, que tenemos muchos», asegura la seleccionadora, para quien el pulso frente a las rusas será si cabe aún más especial por quien se encuentra ahora a su mando: Svetlana Romashina.
Romashina, la nadadora más laureada en la historia de la sincronizada y con quien Fuentes se enfrentó en multitud de ocasiones, se encarga ahora de dirigir los destinos de Rusia una vez Pokrovskaya, tras tres décadas al mando, presentó su dimisión tras el Mundial. «Con las nuevas reglas, había perdido parte del interés, se ha perdido el efecto sorpresa», argumentó la ex seleccionadora.
Fuentes, desde luego, aspira a lograr el mayor número de medallas que sea posible, por mucho que eso, desde su punto de vista, no sea en este caso lo más importante. «Las medallas están bien, egoístamente, pero tenemos una misión mucho más grande. Nuestro deporte tiene que rebasar todas las barreras, tiene que ir más allá. tiene que ser útil hasta para el que vende sombreros en una tienda. Tenemos que inspirar», aseguró la seleccionadora a finales de junio.
Para inspirar, pero también para pelear por las medallas, por supuesto, ha decidido apostar por un total de 13 deportistas: Iris Tió, Dennis González y Paula Ramírez, del Kalipolis; Mireia Hernández y Carla Lorenzo, del Refrica Group Granollers; Lilou Lluís y Sara Saldaña, del Sincro Retiro; Marina García y Alisa Ozhogina, del Sincro Sevilla; Cristina Arámbula, del Canoe; Aurora Lázaro, del Círculo Mercantil, Txell Ferré, del Sabadell, y Jordi Cáceres, del Mallorca Sincro.
Entre las rutinas, mientras, la que está generando más expectación es la de equipo acrobático, bajo las notas del Berghain de Rosalía. Su estreno, en la prueba de la Copa del Mundo del pasado mayo en Pontevedra, no pudo saldarse con éxito. Ahora, confía en que la historia será muy diferente: «El ejercicio estaba saliendo increíblemente bien hasta el último segundo y medio, y ahí llegó el error, por pensar que ya lo teníamos. Un error que se nos ha quedado clavado y que desde entonces lo hemos entrenado muchísimo», admitió la seleccionadora antes de partir hacia tierras francesas.
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