Europa ya no espera nada de Trump: «La parálisis infantil debe quedar atrás»

<p>Una transparencia de un gráfico sencillo de barras y fiebres comprime el signo de los tiempos. La expone el responsable de previsiones macroeconómicas de uno de los primeros bancos del mundo y con ella explica que el mayor amortiguador contra la inflación en EEUU tras el ataque de <strong>Donald Trump</strong> contra Irán es el frenazo a los aranceles que el<strong> Tribunal Supremo</strong> ha impuesto al propio Donald Trump. Calcula que le restará 0,76 puntos, pero la cifra es lo de menos. Lo llamativo es la paradoja que refleja, y que abunda en que la economía está perdiendo su condición de brújula para adoptar la de espejo de las decisiones unilaterales de quienes gobiernan el mundo sin reglas definidas ni alianzas estables.</p>

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 The European House Ambrosetti busca fórmulas para afrontar la fractura del orden impuesta por EEUU que traerá menos crecimiento a la economía y más debilidad geopolítica: «¿Alguien duda de que la OTAN ya no existe?».  

Una transparencia de un gráfico sencillo de barras y fiebres comprime el signo de los tiempos. La expone el responsable de previsiones macroeconómicas de uno de los primeros bancos del mundo y con ella explica que el mayor amortiguador contra la inflación en EEUU tras el ataque de Donald Trump contra Irán es el frenazo a los aranceles que el Tribunal Supremo ha impuesto al propio Donald Trump. Calcula que le restará 0,76 puntos, pero la cifra es lo de menos. Lo llamativo es la paradoja que refleja, y que abunda en que la economía está perdiendo su condición de brújula para adoptar la de espejo de las decisiones unilaterales de quienes gobiernan el mundo sin reglas definidas ni alianzas estables.

La filmina ilumina durante unos segundos la gran pantalla del Hotel Vila d’Este, en Cernobbio (Italia), donde se celebra el WorkShop Financiero de The European House Ambrosetti (TEHA), el centro de pensamiento más importante del continente. La casualidad o, como se llama ahora, el nuevo orden mundial ha querido que la edición del pasado año se celebrara tras el mal llamado Liberation Day -el anuncio de la imposición de aranceles recíprocos de Trump-, y la de éste acontezca con las bombas norteamericanas e israelíes cayendo sobre Irán y el estrecho de Ormuz. «¿Alguien tiene alguna duda de que EEUU ya no es un aliado de Europa, que la OTAN ha dejado de existir?», pregunta un veterano ex primer ministro. Y la cuestión, hasta hace poco impensable, sobrevuela todas las jornadas.

Durante dos días suben al estrado figuras políticas, economistas y financieros que representan 33 billones de euros en activos bajo gestión. Hablan en libertad ante 200 altos ejecutivos y presidentes de empresas internacionales según las normas Chatham House. Se puede saber qué dicen pero no quién lo dice. Lo que leerán a continuación es fruto de las notas y las conversaciones recogidas durante las 48 horas.

El director general del BIS, Pablo Hernández de Cos.
El director general del BIS, Pablo Hernández de Cos.

Los modelos macroeconómicos no tienen variables para medir la ambición geopolítica desatada o, incluso, el estado de ánimo de los líderes mundiales, pero la tendencia es unánime: «Nos dirigimos a un escenario de más inflación y menos crecimiento, y todavía no se sabe cuánto». Los escenarios más adversos, con el barril por encima de 150 dólares, prevén una inflación por encima del 5% en EEUU y del 6% en Europa, y una ralentización que haga asomarse a las economías del euro en una breve recesión y a la norteamericana «a crecimientos por debajo de su potencial». Los más benignos prevén una recuperación rápida en el segundo semestre del año. La palabra «estanflación» merodea el ambiente.

Las jornadas se celebran el 26 y 27 de marzo, antes del alto el fuego. Pero, números aparte, nadie cae en la tentación de considerar la crisis de Irán como una pesadilla de la que hay que despertar entre sudores, sino como una erupción más del movimiento de placas geopolíticas que sólo acaba de empezar y al que le restan muchos años. «Estados Unidos llegó a la conclusión hace años de que el sistema ya no le vale. Primero cayó el mito de la American factory, porque con la globalización los chinos se llevaron la industria, y luego se han dado cuenta de que también les están pillando en tecnología. Les han intentado parar frenando las exportaciones de chips, pero se han echado atrás porque les bloquean las tierras raras». Solución: «Se han comprado Latinoamérica, sobre todo Argentina, que es la que tiene tierras raras, y se han asegurado la independencia energética con el golpe en Venezuela».

Este mundo nuevo sin reglas definidas está siendo más caro para sus habitantes y lo será mucho más. «Vamos a un sistema de self insurance en el que las potencias y, en general todos los países, se tienen que asegurar el abastecimiento por sus propios medios. Es un sistema mucho más ineficiente». La ineficiencia es la falta de capacidad para obtener el mejor resultado a partir del recurso mínimo, pero también es un eufemismo de desigualdad, endeudamiento y, en las economías menos desarrolladas, pobreza. La globalización ha generado problemas en muchas partes de Occidente, pero si ésta desaparece su efecto antiinflacionista que generaba también se disuelve.

El presidente del Banco de Francia,  François Villeroy de Galhau, junto al ex primer ministro italiano, Enrico Letta, durante una conferencia.
El presidente del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, junto al ex primer ministro italiano, Enrico Letta, durante una conferencia.

No todo está tan planeado. «Lo de Irán no tiene que ver del todo con esto. Trump ha querido dejar como legado lo que ninguno de sus predecesores ha podido hacer. Ha llegado a la conclusión que va a perder el Congreso en las midterms y ya veremos el Senado, pero eso es un problema para JD Vance y para Marco Rubio«. Eso no quiere decir que sea inmune. «El riesgo grave es que la crisis se transmita por la deuda», asegura una autoridad en política monetaria. La volatilidad de los bonos -durante el foro el treasury (10 años) rondaba el 4,5%- así lo sugiere. El problema es el escaso margen fiscal que hay cuando se encadena una crisis detrás de otra. «Qué va a hacer Francia, qué va a hacer Italia, qué va a hacer el BCE si el barril llega a 200 dólares, ¿enfriar más la economía? Ya estará congelada».

Aun así, un alto ejecutivo del fondo internacional matiza el pesimismo. «Se subestima la capacidad de los mercados para absorber la deuda que se genera. Ahora mismo el bono está a un nivel parecido que con Biden y todavía no se plantea nadie en público que vaya a haber subidas de tipos de interés». El exceso de liquidez de los mercados tiene que ir a algún sitio y, por otro lado, las economías han desarrollado una enorme resiliencia ante entornos muy adversos.

La pregunta incómoda sigue rondando los foros en forma de acta de defunción. «¿Quién va a creer que Trump va a enviar tropas para proteger a un aliado europeo?», insiste un veterano ex primer ministro. «No es un aliado y se está volviendo más y más temerario», asegura, antes de advertir: «Los líderes europeos tienen que romper de una vez la subordinación psicológica con él, salir de la parálisis infantil que impone y establecer una relación adulta». ¿Alguna idea? «Sacar del cajón los instrumentos anticoerción para las relaciones comerciales y establecer acuerdos con otros países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda o el Reino Unido».

Paolo Gentiloni, ex comisario europeo
Paolo Gentiloni, ex comisario europeo

Alguien pudiera pensar que en ese momento se produciría una referencia a la oposición del presidente del Gobierno español al líder estadounidense. Sin embargo, las propuestas principales discurren por el camino opuesto: la necesidad de autonomía militar y las vías para financiarla. «La clave de la innovación es la defensa; si quieres innovar más tienes que invertir más en defensa. Su mayor ventaja es que se genera un círculo virtuoso entre el interés nacional y la seguridad. Las innovaciones militares que se generan gracias a los fondos públicos son desarrolladas y escaladas por el sector privado. Lo hemos visto con internet y hay cientos de casos más».

Los informes de los ex primeros ministros Enrico Letta, presente en las jornadas y Mario Draghi, resuenan como una letanía. «Son como un amor platónico, pero deben convertirse en realidad. Hay que dejar de ser tan educados con los dirigentes europeos que ofrecen resistencias a las reformas». Para financiar la defensa y también la transformación digital del continente hace falta desembalsar los ahorros que los ciudadanos tienen en depósitos (cerca de once billones de euros) y tratar de retener los que cruzan el Atlántico en busca de mejores rendimientos.

«Misisipí es el estado más pobre de Estados Unidos y tiene un PIB per cápita mayor que el de Alemania y el de Francia». Estados Unidos absorbe los ahorros de todo el mundo porque los inversores buscan activos que sean lo más líquidos posibles y eso sólo sucede con un mercado de capitales integrado y no fragmentado como el de la Eurozona. Tiene guasa que esto se debata con Alemania torpedeando la compra de Commerzbank por la italiana Unicredit, pero no sólo Trump incurre en contradicciones.

La presidencia del líder norteamericano y la incertidumbre que plantea respecto a la estabilidad del dólar abre una oportunidad única a Europa. «La financiación de la inteligencia artificial en Norteamérica ha sido posible gracias a la atracción de su mercado financiero, pero ahora estamos al principio de un proceso de relocalización de capital que sólo puede aprovecharse con una mayor integración. Si se pierde esta oportunidad, habrá una enorme fuerza hacia la desintegración europea».

Si hay una Europa de dos velocidades ésta se refleja entre quienes tienen sistemas de pensiones de reparto y quienes los han reformado. Es decir, Suecia, Holanda o Alemania frente a España, Italia y Francia. Los primeros han evolucionado hacia una versión combinada entre el reparto y la capitalización, que transfiere al ciudadano parte de la responsabilidad de cómo invertir su ahorro. Aparte de lograr neutralidad actuarial, el método permite derivar capital más allá de la deuda pública. Los países del Sur siguen anclados en los sistemas de reparto cada vez más deficitarios que, además, desincentivan el ahorro. «Europa se está rompiendo en lugar de uniéndose. En Holanda y en Suecia es donde se invierte en private equity, que es lo que te indica dónde está la innovación. Ellos se están acercando a Estados Unidos sin abandonar el sistema de protección, sólo movilizando sus ahorros».

Valerio di Moli, CEO del Foro Ambrosetti.
Valerio di Moli, CEO del Foro Ambrosetti.

La herida psicológica que ha dejado la gran crisis financiera opera como barrera para asumir riesgos y aprovechar la oportunidad de fortalecer al euro en un momento en el que el dólar flaquea y el renminbi chino se presenta como alternativa. «No tendrás una moneda internacional de reserva si no tienes un activo libre de riesgo». El eurobono es, junto a los informes de Letta y Draghi, el otro amor platónico de Europa. «Es la manera de establecer un programa común de defensa, pero Alemania no lo va a aceptar, y no es lo mismo el rearme alemán que el rearme europeo».

Alguien encuentra un punto positivo. «Hoy hay cola para entrar en la Unión Europea, ningún Estado se quiere ir y los británicos están arrepentidos; sin embargo, no hay un sólo país en todo el mundo que quiera convertirse en el Estado 51 de Estados Unidos, ¿por qué creemos que es eso?». La reflexión se produce cuando alguien se da cuenta de que casi nadie está hablando del tercer actor de la ecuación: China. «Ellos están siguiendo la máxima de no molestar a tu enemigo cuando está cometiendo un error», afirma una experta asiática. Dos semanas después, su frase ilustra el titular de la portada de The Economist.

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