<p>»A otro banco no me voy a ir» ha aclarado <strong>César González-Bueno</strong>, presidente de<strong> Banco Sabadell,</strong> en la que ahora será una de sus últimas ruedas de prensa a la cabeza del banco catalán. La que estaba fijada como la fecha de presentación de resultados de la entidad en 2025 ha centrado la atención en el cese del CEO de Sabadell, anunciado a última hora de ayer.</p>
El CEO del banco catalán deja claro que su dimisión ha sido por iniciativa propia, y en el momento propicio para que el banco continúe su transformación digital
«A otro banco no me voy a ir» ha aclarado César González-Bueno, presidente de Banco Sabadell, en la que ahora será una de sus últimas ruedas de prensa a la cabeza del banco catalán. La que estaba fijada como la fecha de presentación de resultados de la entidad en 2025 ha centrado la atención en el cese del CEO de Sabadell, anunciado a última hora de ayer.
«La verdad es que no sé qué voy a hacer, yo ya estaba retirado de la primera línea ejecutiva [en ING, Gulf Bank, Abanca], después de una carrera muy intensa…», hasta que se le presentó la oportunidad de entrar en la cúpula de Sabadell hace cinco años. Desde entonces, un período en el que su presidente, Josep Oliu, le ha reconocido una gran labor que en términos contables se traduce en haber multiplicado por más de 12 veces el valor de los títulos del banco. «Lo que sí sé es que va a ser algo más tranquilo que estos últimos cinco años», ha afirmado González-Bueno. Y que no será en el sector bancario español, ha aclarado: por cláusulas contractuales y de competencia, no puede ejercer cargos en ninguno de los mercados donde opera Sabadell (queda descartada España, pero también México y Reino Unido).
Con todo, se define «feliz, satisfecho y muy ilusionado con mi futuro» y ante una decisión que, como él mismo ha reconocido, fue iniciativa propia, en el momento adecuado para que no se produjera «una parálisis» en el funcionamiento normal de la empresa, pero igualmente «por sorpresa» para el resto.
Su relevo en beneficio de Marc Armengol (hasta ahora CEO de TSB, la filial británica de Sabadell) fue anunciado ayer a última hora de la tarde. Y ha protagonizado el día en el que se había previsto que el Banco Sabadell hiciese balance de su 2025, un ejercicio especialmente difícil por concentrar la recta final del proceso de OPA de BBVA.
El banco catalán obtuvo un beneficio neto atribuido de 1.775 millones de euros, lo que implica ganar un 2,8% menos respecto a 2024. La cifra se explica con el crecimiento en el volumen de crédito, mejoras en los activos y la reducción de las provisiones, ha comunicado la entidad a primera hora de este viernes a la CNMV. Y subrayan que, si no se tienen en cuenta los extraordinarios de 2024, este beneficio neto de la entidad habría sido positivo, y del 3,4%.
Al margen de las caídas, que se producen en distintas variables de relevancia, González-Bueno ha aprovechado para enfatizar que Banco Sabadell se encuentra en una buena posición para cumplir con los objetivos planteados en su Plan Estratégico hasta 2027. Uno de ellos es elevar su rentabilidad al 14,5% en 2026, algo que parece encaminado después de que en 2025 haya escalado al 14,3%.
Respecto al crecimiento de la cuota de mercados, confían en que ya hay una recuperación del pulso comercial tras la OPA, y que este empujará su crecimiento en las distintas áreas de negocio. Dejan de lado las reacciones en Bolsa, que hoy castiga especialmente al banco catalán, y subrayan que, en el sentido de la ejecución, «hemos cumplido todo lo que hemos dicho», en el último ejercicio que acaban de presentar, pero también en los últimos cinco años. La bajada en el ritmo de ganancias de este año, que ha sido un 2,8% menor al de 2024, lo achacan directamente a que los resultados en aquel ejercicio fueron «extraordinarios».
González-Bueno ha insistido en que el proyecto de Banco Sabadell que dejará en manos de Armengol en mayo se centre en seguir contentando a sus accionistas.
A estos, a los que se les convenció finalmente de apostar por un futuro en solitario, sin fusiones con BBVA, se les prometió una remuneración extraordinaria de dividendos que finalmente implicará un reparto de 4.000 millones en 12 meses. De hecho, la entidad ha anunciado en el mismo día que avanzará un plan de 800 millones en recompras a partir del próximo 9 de febrero. El plan es que en dos años se distribuyan 6.450 millones de euros (alrededor del 40% de su valor actual de mercado) en concepto de dividendos. Parte de estos provienen de la venta de TSB, que aún aguarda a que se aprueben los últimos permisos para formalmente entrar en la cartera de Banco Santander, que la compró por 3.100 millones de euros (al cambio de 2.650 millones de libras) el pasado verano.
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