Israel e Irán aseguran haber detenido los ataques cruzados

Oriente Próximo ha atravesado este lunes su momento más peligroso desde que Washington y Teherán pactaran un alto el fuego en abril. Israel e Irán se han enzarzado durante horas en su primer intercambio de ataques de la tregua, hasta que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, les ha instado a parar “inmediatamente”. A primera hora de la tarde, ambos países aseguraban haber detenido los ataques cruzados, aunque amenazando con un enfrentamiento más encarnizado si la otra parte abre fuego, incluido Israel en el sur de Líbano, donde lleva semanas bombardeando a diario. El enfrentamiento ha traído de nuevo a escena a los hutíes de Yemen, con un misil y el anuncio de que impedirán la navegación marítima vinculada a Israel en el mar Rojo.

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 Los dos países se enzarzan durante horas en su primer intercambio de ataques en los dos meses de alto el fuego. Trump les instó a “detener inmediatamente los disparos”  

Es la crónica de una escalada anunciada. Oriente Próximo ha atravesado este lunes su momento más peligroso desde que Washington y Teherán pactaran un alto el fuego en abril. Israel e Irán se han enzarzado durante horas en su primer intercambio de ataques de la tregua, hasta que el presidente de EE UU, Donald Trump, les ha instado a parar “inmediatamente”. A primera hora de la tarde, ambos países aseguraban haber detenido los ataques cruzados, aunque amenazando con un enfrentamiento más encarnizado si la otra parte abre fuego, incluido Israel en el sur de Líbano, donde lleva semanas bombardeando a diario. El enfrentamiento ha traído de nuevo a escena a los hutíes de Yemen, con un misil y el anuncio de que impedirán la navegación marítima vinculada a Israel en el mar Rojo.

En los días previos, la envalentonada Guardia Revolucionaria de Irán había marcado un ataque en los suburbios de Beirut como línea roja, tras semanas de bombardeos y avances de tropas israelíes en Líbano, incluido en la capital. Deseoso de preservar el diálogo con Teherán, Trump frenó hace pocos días uno, pero el primer ministro, Benjamín Netanyahu, lo acabó efectuando el pasado domingo, tras varios proyectiles de Hezbolá contra suelo israelí. El resultado: 11 misiles iraníes contra Israel, los primeros en dos meses.

Trump afirmó entonces que exigiría a Netanyahu —que se juega en las urnas su futuro dentro de cuatro meses— “no tomar represalias”. Sin embargo, la Fuerza Aérea de Israel bombardeó Irán esta madrugada, desencadenando un fuego cruzado que duró horas. Básicamente hasta que Trump señaló que ambos países estaban buscando “un alto el fuego inmediato”. Primero dejaron de intercambiar ataques y, finalmente, anunciaron su fin, con la coletilla: “de momento”.

Los misiles balísticos israelíes que causaron explosiones en la capital, Teherán, y en las ciudades de Isfahán y Tabriz, en el centro y noroeste del país, según la Guardia Revolucionaria. El ejército de Israel confirmó haber alcanzado un complejo petroquímico.

Primera vez desde el alto el fuego de abril que Israel e Irán vuelven a intercambiar ataques directos (Mapas de ubicación)

A primera hora de la mañana, regresó el sonido de las alarmas antiaéreas a Tel Aviv y Jerusalén. Primero, con un misil de la milicia hutí; luego, por proyectiles lanzados desde Irán. En Israel, la previsión este lunes era que vienen días de fuego cruzado. El ejército ya ha movilizado reservistas, aunque en números pequeños y pensando más en la protección de las fronteras. Un alto mando militar israelí ha señalado que están preparados para diversas opciones, que van desde varios días hasta el tiempo que resulte necesario”.

La reanudación del fuego cruzado ha vuelto a empujar al alza el precio del petróleo, con un aumento por encima del 3% del barril de brent, el de referencia en Europa y en gran parte del mundo, que se acerca nuevamente a los 100 dólares (casi 87 euros) por barril.

Los hutíes ya se sumaron al bando de Irán y Hezbolá en la guerra lanzada por Israel y EE UU el 28 de febrero. Este lunes, justo cuando cumple 100 días, han vuelto a hacerlo, con un proyectil que resultó interceptado. “La era de la brutalidad del enemigo sionista ha terminado”, ha dicho su Ministerio de Exteriores, al defender un ataque que refuerza la “unidad” del eje que vertebra Teherán y rompe la “ecuación de vulneración permisible” que Israel trataba de establecer.

Pocas horas antes, el domingo, Israel interceptó los 11 misiles lanzados por Irán, sin sufrir heridos. Teherán dio por terminada la represalia, que definió como una “advertencia”, y advirtió de que, si había respuesta, la suya sería “más amplia” e incluiría “todos los objetivos estadounidenses y sionistas en la región”. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, emitió un mensaje en redes sociales con las banderas de Irán y Líbano, mientras el comandante de la fuerza aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Majid Mousavi, decía: ”Cumplimos nuestra promesa”.

Llamada

Trump afirmó entonces de que no estaba “contento” con el bombardeo israelí en Dahiye, la periferia sur de Beirut, porque veía “muy cerca” un acuerdo con Irán, y que se disponía a pedir a Netanyahu no responder. “Voy a llamar a Bibi ahora mismo y le voy a decir que no tome represalias. Las dos partes han tenido su momentito divertido. Israel ha atacado e Irán ha atacado. Ya no necesitamos ninguno más”, declaró al medio Axios. Si se produce un fuego cruzado, ha advertido, las cosas continuarán “como en los últimos 47 años [desde la creación de la República Islámica] o incluso los últimos 3.000 años”, agregó.

Los países de la zona optaron, no obstante, por la prudencia. Siria e Irak cerraron su espacio aéreo. Israel no lo hizo (y solo brevemente) hasta el lunes, durante el ataque de los hutíes, pero mantiene canceladas hasta el miércoles las clases en los colegios y universidades de todo el país. Ha detenido además hasta nuevo aviso la entrada de ayuda humanitaria a Gaza.

La Guardia Revolucionaria de Irán justificó su ataque en que había aceptado el alto el fuego con EE UU en abril “con la condición de que cesaran los combates en todos los frentes”, incluido Líbano, donde Israel ha seguido tomando territorio y destruyendo aldeas. La milicia proiraní Hezbolá también ha continuado lanzando cohetes y drones contra las tropas israelíes en Líbano y el norte del país.

El repunte de la tensión no es un desenlace sorprendente ante la prolongación del alto el fuego sin un acuerdo que ponga fin a la guerra. Las escaramuzas ocasionales venían aumentando y un asunto tan central como el cierre del estrecho de Ormuz seguía sin resolver. Menos aún con un Netanyahu apretando el acelerador en Líbano en año electoral (sin ocultar su desagrado por la tregua y entre menciones a que “aún no ha terminado” su labor en Irán) y el régimen de Teherán crecido ante el fallido intento de derrocamiento y las prisas de Trump por cerrar un acuerdo.

Uno y otro han tratado de marcar la pauta la pasada semana. El miércoles, los Gobiernos de Israel y Líbano prorrogaron el alto el fuego en el segundo, que es básicamente nominal (cientos de muertos, 36.000 viviendas destruidas y 300 municipios con orden de desalojo). Israel prosiguió sus ataques y defendió su “libertad de acción” para mantenerlos, incluido en Beirut, a la vez que exigía a Hezbolá detener el fuego y retirar a sus milicianos del sur. Israel planteó una ecuación: dejaría únicamente los suburbios de Beirut fuera de sus objetivos si Hezbolá no disparaba contra el norte del país. La milicia islamista no dejó de hacerlo, ante lo que considera una tregua falsa y “parcial” labrada a sus espaldas por Israel, EE UU y Líbano, que ponían la pelota en su tejado.

Al final, la aviación militar israelí atacó en la mañana de este domingo los suburbios de Beirut, justamente como prometida respuesta a los ataques de Hezbolá contra suelo israelí, y se aceleraron los acontecimientos, con fuego y amenazas cruzadas hasta que Trump ordenó —de momento— parar.

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