La Comisión avisó en 2024 de que España es el país de la UE que más debe invertir en su red ferroviaria por el cambio climático: «Es un Estado de alto riesgo»

<p>La Comisión Europea constató y avisó ya en 2024 de que España es el miembro de la UE que <strong>más debe invertir en adaptar su red ferroviaria a</strong>l cambio climático. En un documento firmado en julio de ese año, y al que ha tenido acceso EL MUNDO, Bruselas identifica al territorio español como «<strong>un país de alto riesgo</strong>» al que le afectan especialmente las olas de calor y los incendios. </p>

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 «El principal factor es la sustitución de las vías por unas capaces de soportar el aumento de las temperaturas. Los nuevos valores extremos pueden provocar deformaciones», apuntó Bruselas  

La Comisión Europea constató y avisó ya en 2024 de que España es el miembro de la UE que más debe invertir en adaptar su red ferroviaria al cambio climático. En un documento firmado en julio de ese año, y al que ha tenido acceso EL MUNDO, Bruselas identifica al territorio español como «un país de alto riesgo» al que le afectan especialmente las olas de calor y los incendios.

«Las necesidades de inversión para la adaptación del ferrocarril son mayores frente al riesgo de olas de calor. El principal factor es la sustitución de las vías, diseñadas para las temperaturas actuales, por otras capaces de soportar el aumento de las temperaturas. Los nuevos valores extremos pueden provocar deformaciones y, en consecuencia, destrucciones e interrupciones del servicio», avisó la Comisión, que añadió que «la adaptación frente a los incendios forestales es necesaria en Estados miembros de alto riesgo como España, Grecia y Francia».

Bruselas, además, hizo una estimación de cuál debía ser la inversión en los próximos 25 años, ejercicio en el que se observa esa mayor necesidad por parte de España. Según las cifras de la Comisión, el gasto español para adaptar su red ferroviaria a los incendios superará los 2.000 millones hasta 2050, mientras que las olas de calor exigirán un desembolso de 2.600 millones. Si a ello se suman los 264 millones que España deberá invertir como consecuencia de las inundaciones costeras, el resultado total roza los 5.000 millones, muy por encima de los 2.800 millones de Italia o los algo más de 2.600 millones de Francia.

Estos avisos conectan directamente con los graves incendios que se han registrado este año, por ejemplo, en Galicia y Castilla y León y que en muchos puntos han rodeado las vías de tren. Por supuesto también las olas de calor, el accidente de Rodalies en Barcelona tras la caída de un muro que estaría provocada por las fuertes lluvias, o incluso las precipitaciones que se han registrado en Andalucía en los últimos días.

El ministro de Transportes y Movilidad, Óscar Puente, apuntó la semana pasada en el Congreso precisamente al cambio climático como responsable del caos ferroviario. A eso y al PP, por su falta de inversión en los años de Gobierno de Mariano Rajoy a pesar de que el actual dirigente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ya es el tercer presidente que más tiempo acumula en el puesto tras superar a José Luis Rodríguez Zapatero.

Y a finales de 2024, el propio ministro aseguró en Bruselas, tras las inundaciones de la DANA, que el próximo marco financiero plurianual comunitario debía tener en cuenta el aumento de inversiones que exigirá el cambio climático. Pero lo que no dijo Puente es que la Unión Europea ya había señalado hacía meses que las inversiones debían comenzar de manera inmediata; que la UE identificó a la red ferroviaria española como la que más gasto en mantenimiento y adaptación requiere; y que también las carreteras españolas serán las más afectadas por el cambio climático y requerirán un gasto de casi 2.500 millones.

La advertencia de la UE, además, se suma a otras dos circunstancias relevantes. La primera, que la propia Comisión constató también en 2023 que la línea de AVE Madrid-Sevilla estaba «obsoleta«, y dio 111 millones a España para su renovación. Fuentes comunitarias confirmaron a este periódico que desde Bruselas ya se han pedido explicaciones a las autoridades españolas, que «aporten datos sobre el estado de ejecución de los proyectos», y que todavía no han recibido ningún tipo de respuesta.

Y la segunda, que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) concedió en 2022 un crédito de 90 millones con el «objetivo de la renovación de las obras e instalaciones de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla». El organismo ahora presidido por la ex vicepresidenta Nadia Calviño afirmó que esta infraestructura estaba ya «próxima al final de su vida útil tal y como fue diseñada«, y que otorgaba ese dinero «con el fin de mantener los elevados estándares de disponibilidad, fiabilidad y seguridad requeridos para este tipo de infraestructura».

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