Las familias empiezan a ahorrar menos y endeudarse más en un contexto de precios al alza y aumento de la incertidumbre

<p>Los <strong>hogares españoles</strong> redujeron en 2025 su nivel de <strong>ahorro </strong>y en el arranque de este año han dado prioridad al <strong>consumo</strong>, aunque en algunos casos tengan que endeudarse para comprar, de ahí que el crédito total haya subido un 4,9% interanual en febrero -al mayor ritmo desde 2008- y que el <strong>crédito al consumo haya aumentado un 13%</strong> frente al mismo mes del año anterior.</p>

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 El crédito a las familias creció en febrero a su mayor ritmo desde el año 2008  

Los hogares españoles redujeron en 2025 su nivel de ahorro y en el arranque de este año han dado prioridad al consumo, aunque en algunos casos tengan que endeudarse para comprar, de ahí que el crédito total haya subido un 4,9% interanual en febrero -al mayor ritmo desde 2008- y que el crédito al consumo haya aumentado un 13% frente al mismo mes del año anterior.

Hay que tener en cuenta que este aumento, acreditado por los datos publicados este miércoles por el Banco de España, está condicionado también por el hecho de que cada vez hay más hogares en el país, con lo que el crédito total solicitado aumenta. Con todo, los préstamos para comprar ascienden a 116.026 millones de euros y son ya «la partida que más impulsa el endeudamiento familiar, reflejando un uso cada vez más extendido del préstamo personal para cubrir necesidades inmediatas y gastos inaplazables», señala el portal Prestalo, dedicado a la concesión de este tipo de financiación.

Según sus datos internos, un 14% de las personas que hacen solicitudes a través de su plataforma destinan el dinero a comprar un vehículo -11% para segunda mano y 3% para nuevos-; otro 14% lo pide para reunificar deudas; un 12% lo destina a realizar reformas en el hogar; y un 7% lo solicita para temas vinculados a la salud.

Independientemente de la finalidad, los datos del supervisor muestran un crecimiento en la solicitud de este tipo de crédito hasta niveles récord, de ahí que, aunque el nivel de endeudamiento de las familias está contenido, el Ministerio de Economía haya aprobado en enero un anteproyecto de ley para limitar su uso y proteger a los consumidores.

La novedad principal que introducirá la norma, en caso de ver la luz, será la limitación a los tipos de interés que pueden cobrar las entidades que concedan estos créditos. Así, para importes hasta 1.500 euros, la TAE no podrá superar el 15%; para préstamos de 1.500 a 6.000 euros, será como máximo del 10%; y para los préstamos de más de 6.000 euros será del 8% si el plazo de vencimiento es inferior a 8 años, o del 6% si es superior a ese periodo. No obstante, desde enero y hasta que la norma entre en vigor, los tipos de interés han quedado topados en el 22%.

El incremento en el consumo de las familias, aunque sea en base a deuda en algunos casos, es coherente con una tendencia iniciada en 2025 por la que los hogares empezaron a ahorrar menos -consumo y ahorro son polos opuestos en teoría económica- En concreto, según los datos del INE publicados también este miércoles, la tasa de ahorro de las familias bajó siete décimas, hasta el 12%, aunque sigue situándose en niveles muy altos en comparación con el histórico.

La evidencia empírica muestra que los factores que más determinan el ahorro en España son el empleo, los tipos de interés y la inflación. Así, cuando la tasa de paro aumenta, los hogares ahorran más por precaución y viceversa, con lo que dado que en 2025 el desempleo fue descendiendo hasta situarse por debajo del 10% por primera vez desde 2008, esto animó a ahorrar menos.

Fue clave también la evolución de los tipos de interés, ya que cuando estos aumentan el ahorro se hace más atractivo, pero el año pasado el Banco Central Europeo (BCE) inició una senda de bajada, de forma que los tipos oficiales pasaron de situarse en el 2,9% en febrero al 2,15% en la segunda mitad de año, haciendo el ahorro menos interesante.

Influyó también la inflación, ya que cuando sube restringe el poder adquisitivo de las familias, lo que dificulta su capacidad de ahorrar. El año pasado, el índice general de precios al consumo se moderó hasta mayo, aunque luego volvió a repuntar y cerró en diciembre en el 2,9%, cercenando el bolsillo de los hogares. Esto, combinado con una mejora de la renta disponible bruta del 5,3% de media en el año, fomentó el consumo en detrimento del ahorro.

El arranque de 2026 se ha visto truncado por un cambio en las expectativas propiciado por la guerra en Irán. El conflicto ha provocado de forma inmediata un encarecimiento del petróleo y el gas, que se traduce en precios más altos en el surtidor de gasolina y gasóleo. Ahora el temor está en que la subida de este input de producción se propague por el resto de la economía, con especial foco en los alimentos, ya penalizados por la subida de precio que han experimentado los fertilizantes.

Si el conflicto se alarga, los precios del petróleo y el gas se instalan en cotas elevadas y se producen disrupciones continuadas en la cadena de suministro global, el Banco de España ya ha alertado de que la inflación podría acelerarse en España y cerrar el año en el 6% en promedio. Sería el peor de los escenarios, pero ya se contempla por más «exagerado» que parezca, en palabras de su director de Economía.

Si esto es así, una inflación aún más alta podría poner contra las cuerdas el poder adquisitivo de muchas familias, lo que las llevaría a ahorrar aún menos y a tirar, en algunos casos, de crédito al consumo para satisfacer sus necesidades.

No obstante, no hay que olvidar que si la incertidumbre crece y la actividad económica acaba resintiéndose y el empleo acaba siendo afectado, eso podría actuar como contrapeso y animar a las familias a intentar ahorrar, reduciendo su nivel de gasto. Las previsiones, por ahora, dan a esta opción menos posibilidades y siguen vaticinando para España un crecimiento económico sólido, muy superior al de la media de la UE.

 Actualidad Económica

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