Los Bolsonaro, una familia peleada con la justicia

Nadie dudaba en Brasil de cuáles serían las prioridades de Flávio Bolsonaro cuando alcanzase la Presidencia del país: indultar a su padre y promover la destitución del juez que emprendió el proceso contra este, Alexandre de Moraes. Hasta que se produjo la gran sorpresa, la remontada que casi nadie esperaba a cargo de Luiz Inácio Lula da Silva. Entonces fue el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) quien pasó a la ofensiva sin esperar ni un día: ordenó, a petición de la Policía Federal, retirar los pasaportes del hijo mayor de Jair Bolsonaro y candidato derrotado. Flávio decidió huir a Estados Unidos, como ya había hecho su padre en 2022 y como su hermano Eduardo, ambos ahora condenados por la justicia brasileña.

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 Con su padre y su hermano condenados, Flávio acumula ya tres investigaciones del Tribunal Supremo brasileño  

Nadie dudaba en Brasil de cuáles serían las prioridades de Flávio Bolsonaro cuando alcanzase la Presidencia del país: indultar a su padre y promover la destitución del juez que emprendió el proceso contra este, Alexandre de Moraes. Hasta que se produjo la gran sorpresa, la remontada que casi nadie esperaba a cargo de Luiz Inácio Lula da Silva. Entonces fue el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) quien pasó a la ofensiva sin esperar ni un día: ordenó, a petición de la Policía Federal, retirar los pasaportes del hijo mayor de Jair Bolsonaro y candidato derrotado. Flávio decidió huir a Estados Unidos, como ya había hecho su padre en 2022 y como su hermano Eduardo, ambos ahora condenados por la justicia brasileña.

El caso en que se ha basado Moraes, cuyas contundentes actuaciones le han valido críticas no solo de los ultras, afecta a un amigo y supuesto socio de Flávio Bolsonaro. Se trata de un abogado, Willer Tomaz, vinculado a la industria de las apuestas en línea, un negocio que Lula prohibió antes de las elecciones con gran apoyo popular, porque el vicio del juego ha provocado grandes destrozos en el país.

El caso está bajo secreto, pero de lo que ha trascendido se sabe que el juez investiga una supuesta trama de lavado de dinero y evasión de divisas. Y que la policía sospecha que el líder ultra es socio bajo cuerda de Tomaz, cuyo nombre tuvo su protagonismo durante la campaña tras revelar la policía, entre otras cosas, que disponía de un “hangar secreto” en el aeropuerto de Brasilia con una caja fuerte para supuestamente ocultar dinero. De lo que no hay duda, según las conversaciones y documentos incautados, es de la estrecha relación entre Bolsonaro y Tomaz. Se han documentado vuelos de ambos junto a sus familias en aviones privados a Estados Unidos, Europa y África.

Moraes y Bolsonaro son enemigos íntimos, pero, en una de esas asombrosas paradojas de la política brasileña, tenían un amigo común y a ambos les salpican las maniobras de este. No es otro que el ya célebre banquero Daniel Vorcaro, en la cárcel tras quebrar su Banco Master con un monumental agujero por valor de unos 10.000 millones de dólares.

Las relaciones de Moraes con el banquero seguramente serían la base para su proceso de destitución en el Senado que acariciaba Bolsonaro (y que todavía no puede descartarse, dada la fuerza conservadora en la Cámara). La policía interceptó conversaciones en las que Vorcaro pregunta al juez, poco antes de ser detenido, si debe abandonar el país. El banquero había suscrito un astronómico contrato de asesoría legal por 131 millones de reales (unos 25 millones de dólares) con el bufete de la mujer de Moraes. Para completar la ironía, la suma es casi idéntica a los 134 millones que Bolsonaro pidió a Vorcaro, una cantidad desmesurada para la producción de una película biográfica sobre Jair Bolsonaro, el supuesto fin alegado. Flávio también está siendo investigado por este caso en el Supremo, aunque con un juez menos hostil a él: André Mendonça, antes ministro de Justicia de su padre, quien lo nombró para el alto tribunal por su condición de “terriblemente evangélico”.

Al tiempo que el derrotado aspirante a la presidencia debía de estar fugándose, se le abría otro frente judicial en el STF. También con un magistrado que fue antes ministro, en su caso de Lula. El juez Flávio Dino anunció la apertura de una investigación para determinar si la campaña de Bolsonaro recibió financiación ilegal de Rockbridge Network, una red ultraconservadora estadounidense cofundada por el ahora vicepresidente del país, JD Vance. Dino también pretende esclarecer si, como denunció el Partido de los Trabajadores (PT), la plataforma tecnológica Meta actuó bajo cuerda para favorecer al candidato ultra. Además, la Policía Federal tiene abierta otra investigación sobre el excandidato presidencial por sospechas de irregularidades en la concesión de un crédito de tres millones de reales del Banco de Brasilia para la compra de una mansión en la capital del país, valorada en 6 millones (1,2 millones de dólares).

Flávio Bolsonaro deja atrás a su padre, cada vez más solo y confinado en su casa de Brasilia en cumplimiento en régimen de prisión domiciliaria de la condena a 27 años por conspirar para un golpe de Estado cuando en 2022 no reconoció la victoria de Lula. En Estados Unidos se encontrará con su hermano Eduardo, que si regresase a Brasil tendría que afrontar una condena a cuatro años de prisión que le impuso el STF por sus actuaciones a fin de intimidar a los que investigaron a su padre. La policía sospecha que parte del dinero que Vorcaro entregó a Flávio era para financiar las actividades de su hermano en EE UU como lobista de los Bolsonaro ante el Gobierno de Donald Trump.

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