El escenario inflacionista ha cambiado. Desde que los sindicatos mayoritarios presentaron su propuesta de subida salarial a finales del pasado mes de enero, el Índice de Precios de Consumo (IPC) no ha hecho más que aumentar. Apenas un mes después de aquel primer planteamiento para renovar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) estalló la guerra en Irán. Y el shock energético derivado del conflicto ha llevado la inflación ya a superar ampliamente el 4% a finales de agosto, comiéndose prácticamente la totalidad del incremento salarial exigido. Por eso, CCOO y UGT van a revisar su propuesta conjunta.
El líder de UGT, Pepe Álvarez, reitera el ultimátum al Ejecutivo y le exige que apruebe el nuevo registro horario «de manera inmediata»
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El escenario inflacionista ha cambiado. Desde que los sindicatos mayoritarios presentaron su propuesta de subida salarial a finales del pasado mes de enero, el Índice de Precios de Consumo (IPC) no ha hecho más que aumentar. Apenas un mes después de aquel primer planteamiento para renovar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) estalló la guerra en Irán. Y el shock energético derivado del conflicto ha llevado la inflación ya a superar ampliamente el 4% a finales de agosto, comiéndose prácticamente la totalidad del incremento salarial exigido. Por eso, CCOO y UGT van a revisar su propuesta conjunta.
Así lo ha anunciado este miércoles el secretario general de UGT, Pepe Álvarez. Durante un desayuno informativo para situar las prioridades del sindicato en el inicio del curso político, el líder de la organización ha avanzado que su propuesta salarial ha quedado desfasada y que habrá una revisión. «La inflación está haciendo polvo incluso nuestra propuesta de aumento de salarios», ha advertido. En este sentido, cabe recordar que CCOO y UGT plantearon una subida generalizada del 4% y de hasta el 7% para determinadas categorías profesionales más penalizadas por la pérdida de poder adquisitivo, con una cláusula de revisión del 1,5% si el IPC se situaba por encima de esos incrementos.
«Hoy tendríamos que revisarlo, con una inflación del 4,3% interanual y no muchas perspectivas de que a final de año sea más baja», ha advertido Álvarez. Para UGT, la subida salarial es una cuestión «prioritaria» para evitar una nueva pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Y así se lo va a plantear a la CEOE en el momento en el que se retomen las negociaciones de un AENC que, en estos momentos, está «aletargado», «dormido», en palabras del propio Álvarez, que ha revelado que ahora mismo no hay «ningún tipo de interlocución» con los empresarios, ni siquiera contactos informales como sí hubo antes del verano.
Llegados a este punto, UGT urge a la patronal a sentarse a negociar un AENC que sirva de referencia a los negociadores de convenios y que sea capaz de desatascar procesos de negociación colectiva y evitar conflictos laborales en aquellas empresas y sectores con menor fuerza sindical. Además de la subida salarial, el sindicato reclama incorporar en el acuerdo medidas para hacer frente a la crisis de vivienda y en materia de igualdad. Asimismo, exige a los de Antonio Garamendi que aborden en la mesa la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, un proyecto que, ha recordado, «se cargó» la oposición «de manera carente de argumentos».
A partir de ahí, el representante sindical ha pasado a repasar el paquete de reclamaciones al Gobierno. Partiendo de otra de las grandes reivindicaciones salariales, como es la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Álvarez ha revitado cifrar la referencia de su sindicato, como sí ha hecho el secretario general de CCOO, Unai Sordo, que ha pedido un aumento de más del 5% para 2027. El responsable de UGT ha indicado que fijará la cifra una vez se conozca el dato de IPC de los meses de septiembre y octubre, e igualmente ha advertido que su postura dependerá del cumplimiento por parte del Gobierno de su compromiso de aprobar el real decreto sobre la absorción y compensación de pluses, para impedir que las empresas esquiven la subida del SMI.
En este capítulo de exigencias al Ejecutivo, Álvarez ha recordado el ultimátum que ambos sindicatos dieron en julio al Gobierno sobre la aprobación del registro horario. Hace dos meses, CCOO y UGT advirtieron de que no pactarían más acuerdos si el Consejo de Ministros no da luz verde al nuevo control horario. La medida fue paralizada por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, tras un demoledor informe del Consejo de Estado. El también titular de Economía pactó con Yolanda Díaz retomar la tramitación en septiembre, pero a estas alturas -crisis en Ceuta de por medio- sigue atascada. «El ultimátum está plenamente vigente», ha asegurado el líder de UGT, que ha exigido al Gobierno que «de manera inmediata» envíe el nuevo texto al Consejo de Estado.
Los sindicatos arrancan así el nuevo curso, situando las subidas salariales y el registro horario en el centro de sus reivindicaciones para la recta final del año. CCOO y UGT se preparan para dar la batalla especialmente en el ámbito de los sueldos. En un contexto de escalada de la inflación, previsiblemente ambas organizaciones consensuarán sus exigencias actualizadas en las próximas semanas, tanto para el AENC como para el SMI. El objetivo: que los trabajadores no vuelvan a perder poder adquisitivo en un escenario en el que los márgenes empresariales no solo no están sufriendo sino que, en algunos sectores, como el energético, consolidan máximos históricos.
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