Ya no queda (casi) nada del Pau Cubarsí (Girona, 19 años), que debutó con 17 años en la selección absoluta. Aquel crío presuntamente enclenque ha mudado hoy en un proyecto de armario al que el gimnasio ha transformado. Aquel crío apenas asomaba en la élite y este chaval, ya, el mejor jugador joven del Mundial, el primer candidato a ganar el Golden Boy, alguien cuyo valor de mercado supera los 100 millones de euros y en cuya agencia de representación no dejan de entrar propuestas para hacer publicidad. Es alto, es guapo, es educado y es buenísimo. Se ríe cuando la conversación se inicia en esa última jugada de la final del Mundial contra Argentina, ese balón que despeja en el último minuto y que no fue gol en propia puerta de puro milagro. El instante en el que todo un país contuvo la respiración.
Fue la gran revelación del Mundial, el mejor jugador joven del torneo. En él cimentó España el título y ahora ya no puede ir por la calle como antes. Echa la vista atrás para recordar un campeonato impactante que le ha cambiado la vida. Hoy estrena el título ante Inglaterra
Ya no queda (casi) nada del Pau Cubarsí (Girona, 19 años), que debutó con 17 años en la selección absoluta. Aquel crío presuntamente enclenque ha mudado hoy en un proyecto de armario al que el gimnasio ha transformado. Aquel crío apenas asomaba en la élite y este chaval, ya, el mejor jugador joven del Mundial, el primer candidato a ganar el Golden Boy, alguien cuyo valor de mercado supera los 100 millones de euros y en cuya agencia de representación no dejan de entrar propuestas para hacer publicidad. Es alto, es guapo, es educado y es buenísimo. Se ríe cuando la conversación se inicia en esa última jugada de la final del Mundial contra Argentina, ese balón que despeja en el último minuto y que no fue gol en propia puerta de puro milagro. El instante en el que todo un país contuvo la respiración.
PREGUNTA. Me tiene que explicar esa jugada, ese despeje contra Argentina. Casi hay un infarto colectivo en España. ¿Qué sintió?
RESPUESTA. En ese momento, justo cuando termina la jugada, siento una gran satisfacción por dentro. Estábamos en unos momentos en los que Argentina tenía toda la posesión, nos estaba haciendo daño, eran los últimos minutos de una final del mundo y, por suerte, la pude sacar por una esquina ahí, entre Unai y el palo…
P. Pero en ese momento usted no ve dónde va la pelota. O sea, se tira y que sea lo que Dios quiera, ¿no? ¿O sí ve por dónde sale?
R. ¡Que va! No sé qué pasó. Yo me tiro, la corto, me hago daño en el tobillo, levanto la vista así un poquito cuando estoy cayendo y veo que sale, pero no por dónde. Después caigo al suelo, rendido, y no soy consciente. Fue luego al verla por la tele cuando dices: ‘uf’.
P. Estaba reventado ahí.
R. Sí, ya llevábamos 120 minutos a tope.
P. La última vez que hablamos, marzo de 2025, era un ‘tirillas’, y ahora parece un armario.
R. Sí, el gimnasio hace un poquito. Se me nota el gimnasio, ¿no?
P. ¿Cuántas horas de gimnasio hay ahí?
R. Bueno, hay bastantes, sí. Hay sobre todo disciplina. Voy siempre un poquito por la mañana y después del entreno algunas veces.
P. ¿Eso fue iniciativa suya o se lo recomiendan para coger cuerpo?
R. Bueno, en el club y aquí en la selección tenemos gente especializada que nos ayuda y nos orienta con lo que es bueno para nosotros. A mí me dieron un poquito de caña en ese aspecto, pero yo ya sabía que la masa muscular era una cosa que tenía que mejorar y que tenía que ponerme a ello.
P. Estoy delante del mejor jugador joven del Mundial. Eso mola, ¿no?
R. Sí, suena bien, y estoy muy contento, cómo no, pero bueno, es pasado y ya tengo otros objetivos en mente.
P. ¿En serio? ¿Cómo que el Mundial es pasado? No me diga que el Mundial es pasado. Quiero decir, no es ganar un partido de la jornada 7 de Liga…
R. Bueno, ¡claro! Ganar un Mundial es algo muy importante, pero de verdad tampoco ahora mismo creo que seamos conscientes de lo que hemos hecho.
P. ¿Todavía no?
R. Yo creo que no. Sí te das cuenta cuando toda la gente te lo va repitiendo, y tú ves imágenes por aquí y por allá, ahí sí que eres consciente, pero yo creo que de la magnitud que tiene todo lo que hemos hecho… creo que todavía no somos conscientes al 100%.
P. Por cierto, hay gente que incluso propone quitarle el adjetivo joven al premio del Mundial. O sea, mejor jugador del Mundial, a secas. ¿Eso es exagerado o no?
R. Bueno, sí creo que hice un gran Mundial, sería absurdo decir lo contrario. Pero yo creo que todos estuvimos a un grandísimo nivel. Rodri, que fue el que se llevó el premio, estuvo perfecto, y de hecho nos lo podríamos haber llevado cualquiera.
P. ¿Está pendiente del Golden Boy o no?
R. No, pendiente no. Sí que es un trofeo que tengo en mente. Claro que quiero ganar, que te nombren el mejor jugador joven está muy bien, pero me fijo más en los trofeos colectivos.
P. Es que la analogía se hace sola. O sea, mejor jugador joven del campeonato del mundo debería ser el mejor jugador joven europeo.
R. Sí, eso parece. No estaría mal. Yo voy a intentar hacer lo que hago siempre, que es trabajar y trabajar, pero lo que he dicho, priorizo lo colectivo siempre, y después ya vendrán los premios individuales.
P. ¿Qué recuerda del Mundial en general? Lo primero que se le viene a la cabeza.
R. Pues sobre todo la concentración, el hecho de estar todos juntos, como si fuéramos una familia, las partidas de billar por las tardes, los entrenamientos, que los disfrutábamos mucho, los rondos, las risas y, sobre todo, ganar cada uno de los partidos.
P. ¿Cuándo pensó, dentro del torneo, que podían ganar? Está muy bien esto que dicen los jugadores de que siempre piensan que van a ganar y tal, pero, ¿en qué momento lo supo?
R. Cuando se termina la fase de grupos. Ahí lo pensé. El primer partido siempre es complicado, como os he dicho siempre, y no nos salieron las cosas. Después ya fuimos de menos a más y al pasar la primera fase, cuando ya empezaban las eliminatorias y vimos que estábamos al 100%, que habíamos cogido el ritmo y estábamos a tope, pues ahí vimos que el equipo estaba hecho para ganar.
P. Y respecto a usted, hubo mucha gente que le descubrió en el Mundial y dijo: ¡Anda, pero si es el chavalín aquel del Barça que parecía poca cosa! ¿Se ha convertido en un tipo duro?
R. Desde que debuté quería ser el tipo de jugador que soy ahora. Soy un chico trabajador, un chico que tiene que ir ganando experiencia, por supuesto, pero siempre dando el 100% en cada acción. Quizá en el Mundial sí se vio esa versión más contundente, más dura, pero es lo que siempre he tratado de hacer.
P. De toda la vida en el fútbol se ha dicho: un central no puede ser guapo, los centrales tienen que ser feos y dar patadas.
R. Sí, eso siempre lo han dicho, pero bueno, yo voy a intentar las dos cosas.
P. ¿Ser guapo y dar patadas?
R. Exacto, ser guapo y dar patadas.
P. ¿Cómo le ha cambiado la vida?
R. Bastante. El Mundial es un foco de atención muy importante, te ve mucha más gente, eres más visible en todo el mundo y sí que ahora me reconocen más por la calle. Pero siempre he ido a la mía, no me quiero fijar tampoco en eso, ni en las redes sociales, sino en lo que hago siempre, y seguir estando con la familia y los amigos.
P. ¿Hubo algún momento este verano que dijo: ‘ostras, sí que soy famoso’? Algo que hiciera antes y ya no puede, o el típico día que llega a un restaurante y se arma revuelo… ¿Ha habido alguna anécdota de estas este verano?
R. En algún restaurante, a lo mejor sí se ha montado algo de revuelo. No por mi pueblo, pero sí por Barcelona. Antes, en algunas ocasiones pasaba desapercibido, porque igual sólo me reconocían los que son del Barça, pero ahora, cuando has jugado un Mundial y lo has ganado, te reconoce todo el mundo.
P. Me han contado que recibe muchas más propuestas para hacer publicidad.
R. Bueno, eso lo lleva la gente de marketing que me ayuda. A mí me pasan cuatro propuestas y yo, si me parecen bien, las hago.
P. ¿Cubarsí sigue siendo Cubarsí? ¿Pau sigue siendo Pau?
R. Siempre, siempre.
P. ¿No ha cambiado en nada?
R. No, no creo que por el hecho de tener fama y que las cosas te estén saliendo bien, y vayas por el buen camino, te obliguen a cambiar lo que estás haciendo o a cambiar como persona.
P. ¿Y quién es Pau Cubarsí?
R. Pues un chico tranquilo que se lo pasa bien jugando al fútbol, que lo disfruta, y que después desconecta para estar con la familia y los amigos, y que lo goza todo.
P. ¿Le gustaría volver a ser un poco más anónimo?
R. Sí, no estaría mal ir un día con mis colegas a la playa tranquilamente en verano, o pasear por la calle.
P. El otro día, viendo los outfits de sus compañeros cuando entraban a la concentración, parecía esto la Semana de la Moda de Milán. Muy modernos casi todos. Y usted apareció con unos pantalones cortos y una camiseta.
R. [Se ríe]. Dani Olmo yo creo que viste bien, tiene un buen estilo, pero para él, esa ropa no es mi tipo. Yo soy sencillo, voy con mis pantalones, mi camiseta y ya, no pasa nada.
P. ¿Ni siquiera su hermana le anima a ponerse esos pantalones súper anchos, zapatos grandes, etc.?
R. Sí, mi hermana es la que me elige la ropa, es la que me dice ponte esto, ponte lo otro… Ella me va guiando en el tema de la moda.
P. Usted y Lamine son muy amigos, pero parecen ser el agua y el aceite. ¿Cómo lleva esa amistad?
R. Bien, muy bien. Sí somos muy distintos. En el campo él es más pasota, también por su estilo de juego, de regatear, de ir siempre al ataque. Yo soy más centrado, más de guardar la posición, defender más… Así que a veces, jugando, sí somos el día y la noche, pero después, fuera del campo, pues somos muy parecidos, somos grandes amigos.
P. ¿Son muy parecidos, de verdad?
R. Sí, porque vamos a la nuestra, estamos tranquilos e intentamos pasar un poco de la gente.
P. ¿Usted también usa todos esos palabros como cringe, aura, etc.?
R. No, no las uso. Sé cuáles son porque al final estamos viciados al TikTok, pero no las utilizo.
P. ¿Está viciado al TikTok?
R. Intento que no, pero al final tanto tiempo en la concentración te tienes que entretener con algo.
P. ¿No le da un poco de pereza, después de ser campeones del mundo, empezar una competición con la Nations?
R. No, qué va. Al final es otra competición y si estamos aquí es para disputarla y para intentar ganarla, por supuesto. Es otro trofeo que vamos a competir y es otro más para el palmarés.
P. O sea, eso que dijo Luis de la Fuente, que alguien le preguntó: «¿Y ahora qué nos queda por ganar?», y que él contestó: «el partido de Inglaterra». ¿Eso es verdad?
R. Sí, eso es verdad. Estamos 100% mentalizados para el partido de Inglaterra, que es un partido muy importante, que tenemos que ganar y hacer las cosas bien.
P. ¿Qué edad tienen sus abuelos?
R. Andan por los 75, más o menos.
P. ¿Le vacila a De la Fuente con eso, de que está cerca de la edad de sus abuelos?
R. No, no le he dicho nada. ¡No me atrevo! [Risas].
P. Le va a tocar pegarse, en el buen sentido, con uno que no le tocó en el Mundial, de los pocos delanteros gordos que no le tocaron en el Mundial, que es Kane. ¿Qué me puede contar de él?
R. Sí, en el Mundial jugué contra grandes delanteros, con él no tuve la oportunidad. Todo el mundo ya sabe las capacidades que tiene, las cualidades, lo que te puede generar en cualquier momento.
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