Un cráter de diez metros en un campo de patatas del este de Polonia por el impacto de un misil de crucero ruso. Un dron derribado sobre el mar Negro el viernes, y otro el sábado, y otro el domingo. Aviones de combate rusos que apagan el transpondedor y sobrevuelan espacio aéreo europeo. Enjambres de drones que obligan a cerrar aeropuertos civiles en los países bálticos. Rusia pone a prueba las defensas de la OTAN en el flanco oriental de Europa. Informes de inteligencia, expertos y analistas advierten de que el Kremlin está midiendo, incidente a incidente, cuánto está dispuesta a tolerar la Alianza Atlántica antes de responder con algo mucho más serio que una condena o un comunicado. El incidente de esta madrugada cerca de la localidad polaca de Tarnawa-Kolonia con un Kh-101, que las autoridades de Polonia aún investigan, se suma a una creciente lista que eleva la tensión con Europa en un recrudecimiento de la guerra híbrida de Moscú.
Polonia investiga el origen ruso de un proyectil que cayó este jueves en el este del país. El Kremlin aviva su guerra híbrida y aumenta los incidentes con drones y misiles sobre territorio aliado
Un cráter de diez metros en un campo de patatas del este de Polonia por el impacto de un misil de crucero ruso. Un dron derribado sobre el mar Negro el domingo, y otro el lunes, y otro el martes. Aviones de combate rusos que apagan el transpondedor y sobrevuelan espacio aéreo europeo. Enjambres de drones que obligan a cerrar aeropuertos civiles en los países Bálticos. Rusia pone a prueba las defensas de la OTAN en el flanco oriental de Europa. Informes de inteligencia, expertos y analistas advierten que el Kremlin está midiendo, incidente a incidente, cuánto está dispuesta a tolerar la Alianza Atlántica antes de responder con algo mucho más serio que una condena o un comunicado. El incidente de esta madrugada cerca de la localidad polaca de Tarnawa-Kolonia con un Kh-101, que las autoridades de Polonia aún investigan, se suma a una creciente lista que eleva la tensión con Europa en un recrudecimiento de la guerra híbrida del Kremlin.
El Gobierno de Polonia (país de la OTAN y la UE) cree que el misil se desvió hacia su territorio durante uno de los mayores bombardeos rusos contra Ucrania de los últimos meses. El primer ministro, Donald Tusk, ha pedido cautela hasta que terminen los análisis de los restos localizados en el lugar del impacto. Intencionado o no, el incidente con el misil de crucero ruso aumenta un ruido de fondo atronador si se analiza la evolución de la tensión con Rusia, reconocen fuentes de la Alianza Atlántica. En 2022, se detectaron cuatro violaciones del espacio aéreo aliado atribuidas a Rusia, cinco en 2023 y seis en 2024, según el análisis que ha llevado a cabo el profesor Frederic Lemieux, de la Universidad de Georgetown. El experto destaca que la cifra se disparó en 2025 hasta los 18 incidentes, un aumento que, según su análisis, se ha mantenido en 2026.
Los incidentes, considera Lemieux, ya no son casos vinculados solo a la guerra en Ucrania, sino presión sostenida dirigida contra la propia OTAN. El radio geográfico también se ha ampliado. De tres países afectados en 2022 a seis en 2025 —Rumanía, Polonia, Estonia, Lituania, Turquía y Francia—. Y la tendencia no se limita al continente oriental. En diciembre de 2025, varios drones sobrevolaron la base naval francesa de Île Longue, donde Francia guarda sus submarinos con capacidad nuclear. En Reino Unido, los incidentes con drones cerca de bases militares británicas se duplicaron en 2025, pasando de 126 en 2024 a 266 en 2025, según el Ministerio de Defensa. En Bélgica, entre tres y cinco drones sobrevolaron la central nuclear de Doel, cerca de Amberes, en noviembre de 2025, en uno de los 17 avistamientos que investiga la fiscalía federal belga sobre centrales nucleares, bases militares y aeropuertos.
El instituto británico IISS documentó, en un informe publicado este mes, que Rusia ha usado buques de su llamada flota fantasma como plataformas de lanzamiento y recuperación de drones. Contabilizó 144 incidentes sobre 13 países aliados e Irlanda entre agosto de 2024 y febrero de 2026, incluidas bases militares y de submarinos en Reino Unido y Francia. El ISW atribuye la coordinación a la Dirección Principal de Inteligencia rusa, el GRU, y la enmarca en una fase de desestabilización previa a cualquier confrontación abierta.
Los servicios de inteligencia europeos han hecho una radiografía similar, recuerdan fuentes europeas. El pasado noviembre, el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, advirtió que los servicios de inteligencia del país creen que Rusia se está preparando, como mínimo, para tener la opción de atacar a la OTAN antes de 2029. En los Bálticos hablan de un peligro distinto y más inmediato. La inteligencia letona ha descartado un ataque convencional a corto plazo, pero advierte de que Moscú puede recurrir a drones, misiles u otras acciones híbridas para presionar a quienes apoyan a Ucrania. En Lituania, el presidente Gitanas Nausėda ha afirmado que tienen información de inteligencia sobre posibles operaciones dirigidas contra infraestructura aliada.
Mientras, Polonia ha alertado de que tiene información de que el Kremlin puede organizar una operación de falsa bandera. El Gobierno polaco ha asegurado que se prepara “muy intensamente” para varios escenarios de seguridad. Uno de ellos, que Rusia use drones ucranianos capturados en el frente para atacar a un país aliado, o a la propia Rusia, y lo presente después como una agresión que justifique una respuesta militar. Hace un mes, el el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski, aseguró que Rusia carece de la capacidad militar para invadir el flanco oriental de la OTAN, precisamente porque el desgaste en Ucrania se lo ha impedido, pero sí podría montar una provocación limitada.
“La guerra contra Ucrania le está yendo muy mal a Vladimir Putin y eso puede avivar su intención de lanzar ataques híbridos contra los aliados de la OTAN”, alerta una alta fuente europea. La organización militar, con 32 miembros, de la que forma parte España desde 1982, ha ido cambiando su respuesta con el aumento de los incidentes, el pulso con Moscú y la guerra híbrida, ha aumentado sus efectivos en el flanco oriental y ha puesto en marcha una misión, la Eastern Sentry, que refuerza con cazas, buques y sistemas terrestres de una decena de países el este de Europa, del ártico al mar Negro. Esa misión se suma a Baltic Sentry, activada en enero de 2025 tras varios sabotajes contra cables submarinos en el Báltico.
El incidente de Polonia ha vuelto a poner a prueba los protocolos de la Alianza. Polonia y la OTAN desplegaron cazas, un avión cisterna y aeronaves de vigilancia en cuanto se detectó un objeto en sus radares. Horas después, el comandante supremo aliado en Europa, el general Alexus Grynkewich, llamó a su homólogo polaco para coordinar la respuesta conjunta.
La cúpula europea ha condenado los durísimos ataques rusos contra Ucrania y el suceso de Polonia. Ese incidente, ha aseverado el canciller alemán, Friedrich Merz, en las redes sociales, “también da fe de la imprudencia rusa y de su disposición a la escalada”. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha condenado también “con la máxima firmeza” los ataques contra Ucrania y la violación del espacio polaco, y ha reiterado el compromiso de París con sus aliados. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha advertido en las redes sociales de que la agresión rusa amenaza la seguridad de toda Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha calificado la violación del espacio aéreo comunitario como “inaceptable” y ha prometido reforzar el apoyo europeo en defensa antiaérea y antidrones.
La Unión Europea ha respondido con programas y fondos que han crecido al ritmo de la escalada de tensión con Moscú. La Comisión impulsa desde 2025 el llamado muro de drones, dentro de la iniciativa Eastern Flank Watch. El proyecto que, sin embargo, sigue casi donde empezó diez meses después de que Von der Leyen lo anunciara —rebautizado European Drone Defence Initiative después de que “muro” sonara a una barrera que nunca existió— y carece de capacidad operativa real, según un análisis reciente de la investigadora Ulrike Franke, del European Council on Foreign Relations. Mientras, Rusia sigue poniendo a prueba la OTAN.
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