Sobrevivir durante meses en una trinchera: la falta de reemplazos lleva al límite a la infantería ucrania

Las fotografías de cuatro soldados en los huesos por desnutrición han sacudido a Ucrania. Los militares ucranios que regresan a su país en intercambios de prisioneros, tras años en cárceles rusas, también muestran unas condiciones físicas deplorables. El trato que reciben incumple el respeto mínimo estipulado por la Convención de Ginebra para los presos de guerra. Pero aquellos cuatro hombres no habían sido maltratados por el enemigo: sus mandos los habían abandonado, sin los recursos más básicos, en primera línea del frente.

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Militares ucranios trabajan en un taller especializado en drones terrestres en la región oriental de Donetsk.Un soldado ucranio en una trinchera en el frente de Donetsk, en 2023. Los drones que impiden los movimientos y la falta de tropas fuerzan que haya soldados que pasan más de un año en el frente de guerra  

Las fotografías de cuatro soldados en los huesos por desnutrición han sacudido a Ucrania. Los militares ucranios que regresan a su país en intercambios de prisioneros, tras años en cárceles rusas, también muestran unas condiciones físicas deplorables. El trato que reciben incumple el respeto mínimo estipulado por la Convención de Ginebra para los presos de guerra. Pero aquellos cuatro hombres no habían sido maltratados por el enemigo: sus mandos los habían abandonado, sin los recursos más básicos, en primera línea del frente.

Los cuatro hombres llevan nueve meses en una trinchera en el frente de Kupiansk, en el este de Ucrania. Sobreviven desde julio de 2025 en un refugio excavado al otro lado del río Óskil. Sus familias hicieron pública la situación en las redes sociales el 22 de abril: hacía 17 días que no comían. El terremoto que causó la noticia provocó el relevo del comandante del regimiento de los cuatro soldados, la 14ª Brigada Mecanizada, y del comandante del 10º Cuerpo de las Fuerzas Armadas Ucranias.

El nuevo comandante de la 14ª Brigada, el coronel Tarás Maksimkov, publicó el 24 de abril una videollamada con los cuatro soldados en la que estos mostraban las bolsas de alimentos que drones aéreos lanzaron sobre su posición pocos días antes. La buena noticia es que ya tenían comida; la mala es que, nueve meses después, continúan en la línea cero de la guerra.

Si hay algo que un hombre en Ucrania quiere evitar es ser reclutado para la infantería. En esta guerra en la que los drones controlan cada metro cuadrado del frente, el relevo de los soldados que tienen que mantener la posición en primera línea de combate es una misión casi imposible.

La rotación de soldados se reduce al mínimo en ambos bandos por la amenaza de los drones; en el lado ucranio se suma el hecho de que no hay suficientes reemplazos. En el sector que defienden los cuatro hombres de la 14ª Brigada se añade una orografía adversa: son la punta de lanza de las defensas ucranias en la orilla izquierda del Óskil. El ejército ruso tiene permanentemente en el objetivo los pontones para cruzar este río, por lo que el pase de personas se reduce al mínimo y se prioriza el transporte de la logística con drones terrestres.

El comandante de un batallón que defiende la orilla izquierda del Óskil admitía en enero a este diario, bajo condición de anonimato, que era habitual que tuviera a sus hombres medio año en las posiciones avanzadas, y que por lo menos en un caso era un año.

Botánico es el nombre en clave de un capitán de 37 años de la 128ª Brigada de Asalto de Montaña. Su propio regimiento publicó el 16 de abril un comunicado explicando que Botánico había estado 343 días en la línea cero del frente de Zaporiyia, en el sureste de Ucrania. El hecho de ser un oficial, comandante de compañía, y no un soldado raso, era destacado por la brigada como ejemplo de que todos se sacrifican: “Lo que hace único este caso no es que se haya pasado casi un año en la posición, es que sea un capitán”.

“He estado en la posición tanto tiempo porque no tenemos suficiente gente, la mitad de mis hombres tienen más de 50 años y constantemente están enfermos”, admitió Botánico. Ucrania tiene la infantería de edad más avanzada del mundo, con una media de 42 años. Botánico pudo ser relevado este abril para poder volver a casa cuando su hija cumplía los 10 años.

El récord conocido de permanencia en una posición es del médico Serhii Tishchenko: vivió 471 días en un refugio bajo tierra en la línea cero, entre agosto de 2024 y octubre de 2025. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, le condecoró con la medalla de Héroe de Ucrania. Tishenko explicó en una entrevista del pasado noviembre en el informativo de televisión TSN que lo peor fue recuperarse físicamente después de haber estado casi 16 meses encorvado, en un espacio de 1,5 metros de alto.

“El castigo psicológico es muy grande, pero físicamente también, estamos hablando de pasar semanas encerrado en un espacio de dos metros de largo y 1,5 metros de alto”. Son palabras de Diciembre, el nombre en clave del comandante de una unidad de morteros del 150º Batallón Separado de Reconocimiento del ejército ucranio. El periodo de tiempo que debe estar en la posición oscila entre las tres y las seis semanas. Su situación es mejor que la de sus compañeros en primera línea; él, al estar operando con morteros y sistemas de minado, se mantiene a tres kilómetros del frente. Los soldados delante de él pueden estar el doble de tiempo sin ser reemplazados.

Límite, 40 días

Diciembre cree que la cabeza empieza a fallar a partir de un mes sin descansar: “Pierdes tu civilidad, no hablas, te desentiendes de las normas sociales. Por eso es importante que los primeros días de descanso los compartas con otros soldados”.

La experiencia de este joven de 29 años coincide con un estudio realizado por el Ministerio de Defensa. La Defensora del Soldado, Olga Reshetilova, avanzó el 27 de abril en una entrevista con el diario Ukrainska Pravda que la investigación concluye que, a partir de estar 40 días en una posición del frente, “el soldado pierde los ánimos hasta el punto de que le es indiferente sobrevivir o no”. La Defensora del Soldado es un cargo creado en 2025 para garantizar los derechos de los más de 800.000 militares que tiene Ucrania.

Víktor Tregubov, oficial de las Fuerzas Armadas Ucranias, confirma que las órdenes del Estado Mayor es que nadie debe estar sin rotar más de dos semanas: “Esto en la práctica es imposible. En primer lugar, por la falta de personal; en segundo lugar, porque cada rotación es muy difícil”.

No todo el ejército tiene los mismos problemas de rotación. Cuanto más lejos del enemigo, más opciones hay de realizar el relevo. La situación ha empeorado para todo tipo de unidades, pero un equipo que opera un obús o drones a 15 kilómetros de los combates puede cumplir con la norma de las dos semanas. Un ejemplo es el Volodímir, sargento en un tanque en el frente de Zaporiyia. Estos blindados se mantienen ahora a más de cinco kilómetros de la línea cero y se utilizan con cuentagotas, para contener ofensivas del enemigo o como cañón de artillería. El tiempo habitual de servicio sin descansar son hasta cuatro semanas, aunque su récord han sido ocho meses.

Billete de ida

El soldado de infantería que se dirige a la posición “lo hace frecuentemente con la sensación de que va solo con el billete de ida”. Son palabras de Historiador, el nombre en clave de un operador de drones terrestres del 150ª Batallón. Sus robots suministran material a soldados que sirven de media tres meses en el frente. “Lo peor es la sensación de que se han olvidado de ti, sobre todo cuando te vas quedando sin alimentos, sin agua, sin munición”.

Historiador perdió una pierna en noviembre de 2024 en el asedio ruso sobre Pokrovsk. Resultó herido tras tres semanas aguantando bombardeos y asaltos diarios sobre su posición. Tardaron 20 horas en evacuarlo, lo que supuso que tuvieran que amputar la pierna.

Diciembre recuerda una ocasión en la que pasó directamente de estar semanas en la posición a descansar en la ciudad de Dnipró: “Sentía una rabia enorme por todos aquellos hombres que me cruzaba y que hacían su vida, sin saber lo que yo había experimentado”. “Es difícil de entender”, añade Historiador, “estás semanas o meses en un espacio minúsculo casi sin poder salir al exterior, tienes que estar siempre agachado o tumbado, hacer tus necesidades allí mismo, físicamente vas perdiendo capacidades y tu cuerpo no responde, también tu higiene, y con un compañero te unirá una profunda conexión pero con el que no te entiendes, hasta su respiración te irritará”.

Reshetilova esgrimió en Ukrainska Pravda que es el momento de permitir el regreso a la vida civil de muchos de estos soldados y establecer un límite temporal para el servicio militar. La desmovilización ha sido rechazada hasta ahora por el Estado Mayor porque si algo necesita el ejército es infantería. Pero la Defensora del Soldado considera que es de justicia y que Ucrania tiene los recursos para hacerlo: tiene a dos millones de hombres (cifras del Gobierno) que se esconden de la incorporación obligatoria a filas.

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