Alberto Núñez Feijóo descarta la reforma de la Ley de Extranjería en los términos que exige Vox. Tampoco abordará cambios legales en la línea de lo pactado por el PP en los acuerdos autonómicos, sino que mantendrá el «arraigo» como frontera de sus cesiones. El líder del PP rechaza de plano cambiar la ley para que contemple priorizar a los españoles sobre los extranjeros. ¿Por qué? , porque «cualquier ciudadano con pasaporte europeo tiene los mismos derechos» que cualquier otro de la UE, aunque provenga de un país distinto.
Los Tratados de la UE impiden que la norma estatal segregue según la procedencia
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Alberto Núñez Feijóo descarta la reforma de la Ley de Extranjería en los términos que exige Vox. Tampoco abordará cambios legales en la línea de lo pactado por el PP en los acuerdos autonómicos, sino que mantendrá el «arraigo» como frontera de sus cesiones. El líder del PP rechaza de plano cambiar la ley para que contemple priorizar a los españoles sobre los extranjeros. ¿Por qué? , porque «cualquier ciudadano con pasaporte europeo tiene los mismos derechos» que cualquier otro de la UE, aunque provenga de un país distinto.
«Prioridad nacional significa arraigo», repiten en el PP. «Nuestro concepto es ése, no hay otro; ya hemos analizado nuestros límites y los de Vox y nosotros no vamos a modificar nuestros planteamientos». La línea roja está ahí, según las fuentes de Génova consultadas. El PP está en contra de cualquier cambio normativo de querencia segregacionista y no cederá más allá de lo que ha hecho en las autonomías. A eso se compromete.
«Lo firmado firmado está», dijo ayer Feijóo. ¿Y qué es lo que se firmó en los acuerdos autonómicos? «Se instará la modificación de la Ley Orgánica 4/2000 y cuantas disposiciones normativas dificulten la consecución efectiva de lo anterior». O sea, un incentivo para extrapolar la «prioridad nacional» a la legislación nacional, ya que ahora ésta constriñe a las autonomías.
Pero en los acuerdos regionales la «prioridad nacional» no se define en ningún caso como preferencia de los españoles sobre los foráneos, sino como incentivo, a la hora de acceder a las ayudas sociales, a quienes acrediten «un periodo mínimo reforzado de arraigo, empadronamiento y vinculación con el territorio».
«Lo primero que tenemos que hacer», dijo ayer Feijóo en Espejo Público, es «conocer el ordenamiento jurídico de nuestro país: la Constitución y los Tratados Europeos», que dicen que un ciudadano comunitario «que resida en España con más tiempo que un español, probablemente, para determinados supuestos, no se puede priorizar al español frente a un ciudadano de la UE». Cumplir los Tratados «es obligatorio», zanjó el debate.
Preguntado por las declaraciones de Manuel Gavira, líder de Vox en Andalucía, que asegura que se les dará prioridad a los españoles frente a los extranjeros y que se reformará la Ley nacional de Extranjería para ello, Feijóo negó la mayor: «Cualquier ciudadano europeo que viva en un estado miembro tiene los mismos derechos» de acceso a prestaciones. «Lo importante es la realidad, no el futuro o lo que uno quiera imaginarse, lo importante es gestionar la realidad», apostilló.
Para Feijóo, el aumento de la inmigración es un problema para España. «Nunca hemos tenido tanta inmigración como ahora. El 20% de la población española ha nacido en el extranjero». A su juicio, todos los países de la UE que le están poniendo freno a la inmigración no pueden estar «equivocados», incluido Noruega, gobernado por un partido socialdemócrata. «No estamos en contra de la inmigración regular, lo que queremos es control de fronteras y evitar el efecto llamada», subrayó el líder de la oposición a Pedro Sánchez.
Por otro lado, Feijóo hizo un anuncio: «Haré una ley nacional para que el concebido y no nacido tenga repercusión económica y social en la mujer y la familia que lo están esperando». Es decir: si llega a La Moncloa, seguirá la senda de Isabel Díaz Ayuso y aprobará una norma específica para dar ayudas a las embarazadas y a sus familias.
«Cuando una mujer está esperando un hijo, eso ya tiene que tener reflejo en las ayudas y en las subvenciones del sector público». Así lo verbalizó Feijóo, después de que la Comunidad de Madrid se convirtiera el pasado jueves en la primera autonomía de España en apostar por darle al «concebido no nacido» la condición de «miembro de la unidad familiar con carácter general».
En Madrid -y en España, si Feijóo llega a La Moncloa-, desde que se acredite el embarazo las familias tendrán los mismos beneficios y derechos en la concesión de subvenciones que utilizan como criterio la renta de la unidad familiar. Entre ellas, becas para el estudio de Bachillerato, para el primer ciclo infantil en centros privados, de comedor escolar, para el abono transportes o para el alquiler joven. Y quienes tengan dos hijos y esperen el tercero podrán acceder a las ventajas de familia numerosa.
Por otro lado, Feijóo aseguró que resulta «impropio» que la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, que está «imputada», pudiera haberse paseado «por los foros internacionales», horas antes de que el juez se negase a devolverle el pasaporte para poder viajar a la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía). Sí le ha permitido desplazarse después a Reino Unido para asistir a la graduación de su hija.
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