Eurovisión pone otra traba a Israel: el nuevo reglamento impide que países en conflicto armado sean anfitriones del festival

Eurovisión vuelve a poner una traba a Israel, el país que es origen de casi todos sus conflictos en los últimos años, pero al que no se decide a expulsar. Tras la revisión anual organizada por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el órgano rector del evento ha aprobado una serie de modificaciones y aclaraciones al reglamento de la competición que se celebrará el próximo año en Bulgaria. La principal de ellas prohíbe que un país en conflicto armado pueda convertirse en sede del certamen incluso si resulta ganador.

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 La revisión anual del certamen realizada por su organizador, la UER, ha aprobado una serie de modificaciones del reglamento, que se aplicarán a partir de 2027  

Eurovisión vuelve a poner una traba a Israel, el país que es origen de casi todos sus conflictos en los últimos años, pero al que no se decide a expulsar. Tras la revisión anual organizada por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el órgano rector del evento ha aprobado una serie de modificaciones y aclaraciones al reglamento de la competición que se celebrará el próximo año en Bulgaria. La principal de ellas prohíbe que un país en conflicto armado pueda convertirse en sede del certamen incluso si resulta ganador.

“Las normas del certamen establecen ahora que la emisora ​​ganadora quedará automáticamente inhabilitada para organizar el concurso si un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra circunstancia afecta sustancialmente a la seguridad o la estabilidad de su Estado o de su región inmediata», explica la UER este miércoles en un comunicado.

Por tanto, cuando lo considere necesario, la UER podrá encargar una evaluación de seguridad independiente de la región del ganador. Tras dicha evaluación, la UER consultará al Grupo de Referencia (su organismo regulador) para “determinar si el miembro ganador está en condiciones de albergar el festival de forma segura”. Estos cambios afectarían a Israel, a Ucrania y quizá también a Rusia, ya que la organización no cierra la puerta a su regreso.

Si se determina que el miembro ganador no puede ejercer como anfitrión, la UER designará a un organismo de radiodifusión anfitrión alternativo, establece en su nuevo reglamento, que se aplicará a la próxima edición, programada para mayo de 2027 en Sofía o en Burgas, las dos ciudades candidatas en este momento a ser sede tras la victoria búlgara de este año.

En el caso de buscar un país sustituto para albergar Eurovisión, el organismo de radiodifusión anfitrión designado “asumirá todos los derechos, obligaciones y responsabilidades asociados a la organización del festival, incluida la responsabilidad de la organización, la producción y la puesta en escena del evento. Lo hará por cuenta propia y no estará obligado a realizar el evento en nombre de otro miembro”, especifica la UER. En 2023, la ciudad de Liverpool se convirtió en la anfitriona del concurso musical, pero lo hizo en representación de Ucrania, ganadora del año anterior y que en esos momentos ya enfrentaba la invasión rusa. La retransmisión británica estuvo llena de referencias a Ucrania, algo que no podrá ocurrir en el futuro con este nuevo reglamento.

De esta forma, Eurovisión anula una de las grandes ambiciones propagandísticas de Israel desde que inició su invasión en Gaza, cada vez más cuestionada a nivel internacional: la de organizar de forma directa o indirecta el certamen musical. Este nuevo reglamento no impide que Israel siga aspirando a la victoria final, algo que ha rozado en las últimas ediciones gracias a un cuestionado televoto, que ha regado de puntos a sus candidatos, asegurándose así quedar de forma sistemática en las principales posiciones. “Después de que Israel casi gane Eurovisión, el festival cambia sus reglas”, titula hoy el medio israelí Ynet, al hilo de este anuncio de la UER.

En estos años, las formas en las que Israel ha pedido el voto popular se han saltado las normas oficiales del concurso, según la propia UER, que ha amenazado en varias ocasiones a la KAN, la televisión pública israelí, con tomar medidas en su contra.

La presencia de Israel provocó la salida del certamen de varios países, entre ellos España. Con este nuevo reglamento, la UER intenta atraer de nuevo a algunos de los países que se apearon del concurso el año pasado, lo que le llevó a invitar a nuevos participantes, como es el caso de Canadá. La presencia de Israel en Eurovisión 2026 le costó al festival perder más de 35 millones de espectadores, en una edición marcada por la ausencia de España.

De momento, RTVE no se ha pronunciado tras anunciarse estas nuevas medidas. Islandia, uno de los países que siguió a España en su boicot a Israel, estudia su posible retorno a Eurovisión en 2027 y planea anunciar su decisión definitiva en otoño.

Los otros dos cambios de reglamento que ha anunciado Eurovisión para 2027 están relacionados con las actuaciones en directo y la edad de los artistas que participan en el certamen. Por un lado, se permite el uso de pistas de acompañamiento y elementos pregrabados, pero la voz principal debe ser el único elemento que interprete la melodía principal. Dichos elementos no pueden sustituir a la interpretación vocal en directo ni prestarle una asistencia indebida, recalcan las nuevas normas. Por otro, a partir de ahora, todos los artistas deberán tener al menos 18 años el día de su primer ensayo en lugar de 16, como venía ocurriendo en el festival.

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