Singular Bank cambia de manos para seguir siendo Singular Bank. Al menos por ahora. ING se ha hecho con el 40% de la participación en el banco dirigido por Javier Marín tras comprar una parte de su paquete accionarial al fondo estadounidense Warburg Pincus. El banco neerlandés se convierte así en el primer accionista de la firma y se ha guardado un as bajo la manga para ampliar su participación a futuro si la evolución del negocio lo permite.
Tampoco descarta realizar nuevas compras en el ámbito de la banca privada si aparecen nuevas oportunidades en el mercado. «Estamos obligados a estudiarlas y valorarlas»
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Singular Bank cambia de manos para seguir siendo Singular Bank. Al menos por ahora. ING se ha hecho con el 40% de la participación en el banco dirigido por Javier Marín tras comprar una parte de su paquete accionarial al fondo estadounidense Warburg Pincus. El banco neerlandés se convierte así en el primer accionista de la firma y se ha guardado un as bajo la manga para ampliar su participación a futuro si la evolución del negocio lo permite.
Así lo recoge el comunicado difundido ayer por la entidad naranja para confirmar una operación que llevaba meses dando que hablar en el sector y así lo confirman también desde el propio banco a este periódico. «Las partes han acordado mecanismos para revisar en el futuro la estructura accionarial, lo que podría permitir a ING incrementar su participación», reza el escrito difundido. Desde ING añaden a EL MUNDO que «en el plazo de unos años se puede optar a adquirir más acciones de Singular Bank. Dependerá de la evolución y de cómo vaya avanzando la integración y el negocio». Si bien no aportan detalle sobre cuántos años y a qué porcentaje de crecimiento pueden optar porque «todavía no hay una hoja de ruta». Tampoco desvelan el precio al que se ha cerrado la operación.
Desde Singular Bank, por su parte, recalcan a este diario la voluntad de «preservar su modelo de entidad independiente».
ING lidera el consorcio de inversores que se ha hecho con el 84,5% del paquete de Warburg Pincus, del que también forman parte la firma española ProA Capital (que se queda un 15%), la gestora mexicana Actinver (con un 8%) y varios family offices (que suman una participación conjunta del 21,5%). El resto de la participación del fondo estadounidense (8,9%) ha ido a parar a manos de Javier Marín y su equipo directivo, que elevan su peso del 6,5% anterior al 15,5%.
La figura de Marín, que seguirá como CEO, ha sido clave en la negociación y en el resultado final de la misma y seguirá siendo crucial para el nuevo proyecto. El ex consejero delegado del Santander y anteriormente máximo responsable de Banif, junto con su equipo han impulsado el crecimiento de Singular Bank en los últimos años. Mantenerlos al frente es una manera de transmitir tranquilidad y continuidad a los clientes, algo fundamental en el negocio de los altos patrimonios, donde uno de los riesgos cada vez que hay un cambio de propiedad o de marca es que esos patrimonios se fuguen a entidades rivales huyendo de la inestabilidad de los cambios o persiguiendo a sus banqueros de confianza.
La continuidad de Marín también permitirá alinear los intereses de ING y Singular Bank con el objetivo de los neerlandeses de ganarse un puesto en el competido mercado de la banca privada en España. El banco naranja se lanzó a la operación en el marco de su estrategia para hacerse un hueco entre las grandes fortunas del país, de hecho, ultima el lanzamiento de su propia unidad banca privada para finales del verano. La alianza con Singular, que acumula casi 19.000 millones de euros de patrimonio bajo gestión, le permitirá avanzar en esa línea. «Es una declaración de intenciones, una forma de decir que queremos ser relevantes de la mano de una entidad con experiencia y conocimiento», señalan desde el grupo dirigido por Alfonso Tolcheff.
La integración de ambas actividades es una de las principales incógnitas que se plantea en adelante. Tras la operación, Singular Bank continuará operando como una entidad independiente dentro del mercado español de banca privada, con una oferta de productos complementaria a la de ING, especialmente diseñada para clientes que requieren soluciones de inversión más sofisticadas, alternativas de financiación y otros servicios de valor añadido. Ambas entidades trabajarán conjuntamente en el desarrollo de oportunidades comerciales ya identificadas, orientadas al crecimiento de la base de clientes y de los activos bajo gestión, al acceso a nuevas oportunidades de negocio y al intercambio de conocimiento estratégico.
Con todo, ING tampoco descarta realizar nuevas compras en el ámbito de la banca privada si aparecen nuevas oportunidades en el mercado. «Como banco, estamos obligados a estudiarlas y valorarlas», apuntan a este diario.
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