La izquierda arma a su «ejército» inspirado en la remontada de Lula: «El candidato eres tú»

«Hoy es noche de Halloween. Y este es el verdadero susto. Este es el gobierno que podría salir si PP y Vox suman el 29-N. No es un disfraz: son sus nombres». La imagen que acompaña este mensaje presenta un Ejecutivo con Alberto Núñez Feijóo de presidente y Santiago Abascal de vicepresidente y responsable de Defensa. Salen José María Figaredo al frente del Ministerio de Trabajo, Pepa Millán en Cultura y Familia, Cayetana Álvarez de Toledo en Exteriores, Miguel Tellado en Transportes y Ester Muñoz en Educación. Así hasta completar un gabinete bipartito de 15 ministros de PP y Vox. «Que esta pesadilla no se haga realidad depende de nosotros/as, frenteamplistas. Vamos todos y todas a compartir la imagen».

 PSOE y Frente Amplio emulan el canal de WhatsApp que fue clave en el triunfo del presidente de Brasil  

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«Hoy es noche de Halloween. Y este es el verdadero susto. Este es el gobierno que podría salir si PP y Vox suman el 29-N. No es un disfraz: son sus nombres». La imagen que acompaña este mensaje presenta un Ejecutivo con Alberto Núñez Feijóo de presidente y Santiago Abascal de vicepresidente y responsable de Defensa. Salen José María Figaredo al frente del Ministerio de Trabajo, Pepa Millán en Cultura y Familia, Cayetana Álvarez de Toledo en Exteriores, Miguel Tellado en Transportes y Ester Muñoz en Educación. Así hasta completar un gabinete bipartito de 15 ministros de PP y Vox. «Que esta pesadilla no se haga realidad depende de nosotros/as, frenteamplistas. Vamos todos y todas a compartir la imagen».

La ilustración de este «infeliz Halloween 2027» corre como la pólvora por los WhatsApp de miles de personas de toda España. Sólo desde el canal oficial del Frente Amplio se ha reenviado más de 1.600 veces, pero el impacto es exponencial, es muchísimo mayor, porque ha ido a parar a chats individuales y también a grupos donde hay decenas de personas. Y desde allí, seguramente, ha continuado la cadena de difusión con nuevos reenvíos individuales o masivos que ya no se pueden contabilizar. Y esto sólo por WhatsApp, porque también ha acabado en redes sociales como X o Instagram.

Trasfondo político, humor y trabajo en equipo. El ejemplo de esta «pesadilla de Halloween» sintetiza a la perfección la nueva arma de la izquierda para movilizar a los votantes para las elecciones generales y buscar una remontada que frustre una mayoría de las derechas. El PSOE, Frente Amplio y Podemos están levantando un «ejército» digital de simpatizantes a través de canales de WhatsApp que beben de la inspiración del que tuvo Lula da Silva en Brasil y que los expertos señalan como un factor decisivo que ha propiciado su victoria electoral ante Flávio Bolsonaro.

El diputado lulista André Janones impulsó un canal de WhatsApp que reunió a casi once millones de personas llamado Ejército de Lula. Desde ahí se gestó la remontada tras la derrota en la primera vuelta, cuando este medio apenas tenía 55.000 seguidores. Desde allí se coordinó a los simpatizantes para llevar la campaña hasta los teléfonos móviles de millones de brasileños y burlar los algoritmos de las redes sociales, en busca de todas aquellas personas que dudaban y no sabían qué votar.

Los partidos de la izquierda española han tomado ese ejemplo de inspiración y han visto la potencialidad de sus resultados. Llevan una semana volcados en alistar seguidores a sus ejércitos en WhatsApp, que rápidamente están creciendo en número de miembros. El PSOE está en los 45.000, el Frente Amplio en más de 41.000 y Podemos en 11.400. Las cifras parecen modestas, pero no así la velocidad con la que están respondiendo las personas llamadas a filas.

«No vamos a ser espectadores de estas elecciones, vamos a ser protagonistas. Porque en estas elecciones el candidato eres tú. Tú eres el que tiene la capacidad de cambiar las cosas. Ahora toca sumar a los compañeros de trabajo, a los amigos del instituto, a tu familia. También al que está desanimado», señala Eduardo Fernández Rubiño, número cinco de la lista del Frente Amplio por Madrid, en un mensaje enviado por el canal para incentivar el reclutamiento. Por aquí cuanta más gente mejor. A mayor número, hay un mayor impacto.

Este dirigente de Más Madrid es una de las cabezas pensantes que está detrás del contenido del canal de WhatsApp de la candidatura de Ada Colau y que se llama Frenteamplistas. En conversación con EL MUNDO destaca que el éxito de una herramienta así está en que ha permitido «hackear el uso de las redes sociales y sus algoritmos y propiciar que sirvieran para una cosa totalmente diferente».

Rubiño explica que frente a unos tecnoligarcas que «han puesto al servicio de la ultraderecha mundial» la «manipulación» a través de las redes sociales, el canal de WhatsApp burla los «algoritmos» y la «desinformación» en X, Facebook, Instagram o TikTok utilizando los chats «de una manera diferente e inesperada» para «darle la vuelta y torcerle el brazo a estos poderes que han sido claves para la expansión de la ultraderecha».

«Esa ha sido la genialidad que han sabido hacer en Brasil y que ha permitido crear comunidades donde lo que se transmitía no era información unidireccional de un partido, sino que se provocaba la activación de la gente en la campaña. Que la ciudadanía se adueñara de la campaña y que en primera persona pudiera ser partícipe de recuperar esa esperanza para la izquierda», ahonda Rubiño.

En estos canales el lenguaje es completamente diferente al de los mítines o al que emplean los candidatos en los medios de comunicación. Se busca el humor y los memes como gran reclamo, como del de Halloween. Se envían imágenes, gifs o clips de vídeo. Es la manera más eficaz de favorecer su rápida expansión. El PSOE ha creado animaciones con Pedro Sánchez bailando y ha hecho un montaje con el presidente besando a Begoña Gómez imitando un cartel de Star Wars con el título El amor contraataca.

Pero también se difunden consignas y mensajes más serios y explícitamente políticos en ilustraciones y carteles. Igual que audios y vídeos. Ya sean de actos o intervenciones públicas o incluso contenido expresamente creado para el canal y que destila una cercanía que funciona mejor cuando aparece de repente en tu móvil.

Este tipo de campaña fue muy útil en Brasil para desmentir bulos o combatir mensajes que trataban de dañar a la candidatura. En España se va a ver ese potencial por ejemplo en los debates electorales.

A los seguidores se les pica con «misiones». Se les pone objetivos para que «la gente tenga una tarea concreta con la que contribuir en tiempo real y con un impacto», dice Rubiño.

La misión principal es movilizar a la izquierda y los indecisos y transmitir que «se equivocan» los que creen que una victoria de PPy Vox es «inevitable».

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