La nueva normalidad de los mercados: un petróleo a 100 dólares en la era del ‘TACO’ de Donald Trump

<p>La fragilidad del alto el fuego en Oriente Próximo se ha convertido en un suelo impenetrable para los precios de la energía a nivel global. Los inversores no solo están pendientes del fin del conflicto armado (que también), sino que la clave pasa por cerciorarse de cuáles han sido los daños causados a las infraestructuras petrolíferas y gasísticas, el tiempo que se va a tardar de facto en volver al tráfico marítimo anterior en el estrecho de Ormuz, y un impacto inflacionista de fondo que tiene que ver con un sector, el petrolero, de capa caída en los mercados internacionales desde hace un par de años. </p>

Seguir leyendo

 Los expertos esperan meses de «tira y afloja» entre Irán y EEUU que mantendrán el precio del barril de crudo un 30%-40% más caro que antes del estallido de la guerra  

La fragilidad del alto el fuego en Oriente Próximo se ha convertido en un suelo impenetrable para los precios de la energía a nivel global. Los inversores no solo están pendientes del fin del conflicto armado (que también), sino que la clave pasa por cerciorarse de cuáles han sido los daños causados a las infraestructuras petrolíferas y gasísticas, el tiempo que se va a tardar de facto en volver al tráfico marítimo anterior en el estrecho de Ormuz, y un impacto inflacionista de fondo que tiene que ver con un sector, el petrolero, de capa caída en los mercados internacionales desde hace un par de años.

Con todo esto como contexto geopolítico y financiero, la nueva normalidad del mundo es la de un barril de petróleo con precios por encima de los 100 dólares, un 30%-40% más caro de la media a la que cotizaba antes del estallido de la guerra en el Golfo Pérsico hace mes y medio, cuando se pagaba a 72 dólares. Ayer se vivió un nuevo arranque semanal tenso, con los nervios a flor de piel, ante el nuevo ultimátum lanzado por la Casa Blanca tras el fracaso de las conversaciones de paz con Irán en Islamabad (capital de Pakistán). Donald Trump se decía dispuesto a eliminar de manera «rápida y brutal» cualquier buque iraní que tratara de combatir el bloqueo impuesto por EEUU en puertos y costas del estrecho de Ormuz dentro de su lenguaje hiperbólico al que ya se han acostumbrado los inversores. Ni siquiera el índice del miedo, el VIX, que mide la volatilidad implícita sobre el S&P 500, llegó a batir ayer los 20 puntos, que es el nivel crítico que marca cierto nerviosismo en los mercados financieros. Bancos y fondos de inversión han interiorizado dentro de sus análisis la verborrea del presidente estadounidense y ven luz en el inicio de las conversaciones porque su hipótesis de base es que Trump se acobarde antes de que la guerra se le vaya de las manos (aquello del TACO -Trump Always Chickens Out- , que tanto molesta al inquilino de la Casa Blanca. Fue exactamente lo que sucedió con la nueva política arancelaria de la primavera de 2025, cuando también concedió y extendió una tregua durante varios meses, o en sus ansias por hacerse por la fuerza con Groenlandia

Con las conversaciones interrumpidas y las amenazas de un bloqueo de EEUU a Irán, ayer el precio del petróleo llegó a dispararse un 8% durante una sesión donde se mantuvo por encima de los 100 dólares, tanto el barril europeo como el americano, que cotiza a precios superiores rompiendo una tendencia histórica. Los analistas atribuyen este cambio de papeles entre las dos referencias de crudo mundial a que el West Texas es más asequible y los inversores están pagando una sobreprima por él ahora que el mercado se ha puesto en modo crisis. Cabe recordar que por el estrecho de Ormuz circulan un 20% de las reservas de petróleo y gas mundial, entre otras materias primas de gran relevancia para la industria o para la agricultura. En los cinco días de alto fuego se calcula que habían llegado a cruzar diariamente unos 40 buques, frente a los 100-135 de antes de que comenzara la guerra, según la consultora Lloyd’s List.

«Quizás nunca se debería haber esperado que una sola ronda de conversaciones diera resultados inmediatos. El avance fue el mero hecho de que se celebraran las conversaciones presenciales», reconocen desde la gestora irlandesa Aberdeen Investments después de que EEUU e Irán hayan roto las conversaciones de paz cinco días después del inicio de esta tregua. A pesar del cruce de acusaciones, la teoría (hoy en el aire) es que el alto el fuego permanecerá hasta el 22 de abril, momento en el que finalizan esas dos semanas que se dieron de plazo ambos gobiernos para negociar. El gas europeo, el TFF holandés, llegó a dispararse ayer otro 9%, y cerró sobre los 46 euros MGW/hora. Esto es un 50% más caro de los niveles a los que cotizaba el pasado mes de febrero, y el doble de los 15 euros MGW/hora a los que los europeos compraban gas antes de que Rusia invadiese Ucrania también en un mes febrero, pero en este caso de 2022.

«¿Acaso alguien esperaba que el conflicto iraní se resolviera en la primera ronda de negociaciones?», se preguntan desde Banca March. «El giro de los acontecimientos de la semana pasada nos introduce en una salvaje dinámica de tira y afloja, en la que ambas partes buscan maximizar su posición negociadora«, sostienen los expertos porque ni a EEUU le interesa un precio del petróleo que ahoge las finanzas de las familias estadounidenses -cabe recordar que Donald Trump se enfrenta a las elecciones de medio mandato el próximo mes de noviembre-; ni a Irán le conviene un bloqueo a sus puertos excesivamente largo que termina de ahogar su débil economía.

Desde Bank of America sus analistas creen que el mercado está lejos de sufrir una crisis similar a la de la década de 1970, la última en la que se produjo un fuerte shock en la oferta de crudo que afectó a los precios. «Desde entonces la economía mundial se ha ido haciendo gradualmente menos dependiente del petróleo: para producir la misma cantidad de PIB solo se utiliza un tercio del crudo de entonces», afirman en una nota remitida este lunes. En 1970 calculan que cada subida del 10% en los precios del barril tenía un impacto de unos 90 puntos básicos sobre la inflación. Hoy reducen esa cuenta hasta los 25 puntos de subida.

No obstante, desde la gestora Schroders recuerdan que el «precio actual del petróleo» es mucho más sensible a cualquier crisis tras un «prolongado periodo de falta de inversión» por parte de las compañías de energía, que han ido perdiendo peso dentro de los mercados financieros porque había dejado de ser rentable, además, invertir en petróleo. Pero ahora la situación está cambiando, anticipan, con una «demanda de electricidad y gas» al alza » impulsada por una descarbonización más amplia, la inteligencia artificial y la creciente necesidad de centros de datos» y todo ello hace que cada crisis que se produce en el mundo afecte al precio del petróleo de manera mucho más evidente.

 Actualidad Económica

Noticias Similares