Los estadounidenses sin titulación universitaria viven uno de los mejores mercados laborales en años

Para la mayoría de los trabajadores estadounidenses —es decir, aquellos sin titulación universitaria—, este es uno de los mejores mercados laborales en décadas.

 El desempleo entre los trabajadores más jóvenes que no fueron a la universidad rara vez ha sido más bajo en las últimas décadas. La historia es totalmente opuesta para los graduados universitarios  

Para la mayoría de los trabajadores estadounidenses —es decir, aquellos sin titulación universitaria—, este es uno de los mejores mercados laborales en décadas.

De hecho, la tasa de desempleo para los trabajadores de entre 22 y 34 años que nunca se graduaron en la universidad rara vez ha sido más baja en las últimas dos décadas, según un nuevo análisis del centro de estudios del mercado laboral Burning Glass Institute.

Lo que resulta igual de sorprendente es lo diferente que es esto respecto a la experiencia de los demandantes de empleo que sí se graduaron en la universidad, afirma Gad Levanon, economista jefe de Burning Glass. Durante la mayor parte de las últimas dos décadas, ambos grupos evolucionaron de forma prácticamente paralela, tanto en los buenos como en los malos momentos económicos.

Ahora, sin embargo, justo cuando quienes buscan empleo sin titulación disfrutan de una de sus mejores rachas, aquellos con estudios universitarios atraviesan una de las peores. Y a quienes cuentan con títulos de posgrado o se desempeñan en campos como la ciencia y la tecnología les está resultando incluso más difícil de lo habitual.

Esa divergencia de destinos supone un cambio respecto a lo que la economía estadounidense ha experimentado durante años, y gran parte de ello se reduce a la oferta y la demanda: no hay suficientes trabajadores cualificados en oficios técnicos para cubrir las necesidades, por ejemplo, a medida que las generaciones de mayor edad se jubilan y la inmigración disminuye.

Mientras tanto, más estadounidenses que nunca tienen títulos universitarios, justo en un momento en que la inteligencia artificial está asumiendo más tareas de nivel inicial para las que las empresas suelen contratar a jóvenes graduados.

«Hay una oferta en rápido crecimiento de personas con licenciatura, y hay una rápida disminución de personas que no la tienen», dice Levanon. «No creo que sea algo temporal».

Un matiz: en términos absolutos, sigue siendo más fácil encontrar trabajo con un título universitario. La tasa de desempleo para los titulados en sus años de mayor actividad laboral —de 25 a 54 años— promedió el 2,7% durante los 12 meses que finalizaron en julio. Eso se sitúa muy por debajo de la tasa del 3,6% para los trabajadores con solo algunos estudiosuniversitarios, y del 4,7% para las personas que solo cuentan con el diploma de educación secundaria.

Por ello, para calibrar cómo ha cambiado el mercado laboral para cada grupo, Levanon comparó las tasas de desempleo actuales de los diferentes colectivos con su propio rango histórico de tasas de desempleo desde 2003. El análisis incluyó datos hasta julio.

Bajo ese parámetro, el mercado laboral se presenta mucho mejor, históricamente hablando, para los trabajadores de cuello azul —incluidos los de la construcción y las líneas de fabricación— y los empleados de servicios manuales, como vigilantes de seguridad, enfermeros y muchos trabajadores de la hostelería y el comercio minorista.

Cuanto más físico y presencial es el trabajo, más bajo tiende a ser el desempleo según los estándares históricos propios de esa ocupación. El boyante informe de empleo publicado el viernes reforzó esta tendencia: los servicios de restauración y locales de bebidas sumaron 59.000 puestos en agosto, más de un tercio de todos los 162.000 empleos que se incorporaron a la economía estadounidense el mes pasado.

Por contra, los trabajadores con educación universitaria de 22 a 34 años solo vieron un desempleo peor en las últimas dos décadas durante la pandemia y la lenta recuperación económica posterior a la recesión de 2007-2009.

Zachary Blackmon intentó conseguir una oferta de trabajo a tiempo completo mucho antes de obtener su título en negocios internacionales y gestión de operaciones en la Universidad de Cincinnati en mayo. Tras enviar setenta solicitudes, solo había conseguido tres entrevistas.

Sin ningún empleo a la vista para enero, decidió acelerar sus planes de ingresar en una escuela de negocios.

«Los estudiantes como yo, que hemos hecho todo lo que se suponía que debíamos hacer, seguimos enfrentándonos a desafíos», dice Blackmon, quien ahora está matriculado en la Universidad de Dayton. «Tengo cierta esperanza de que el MBA me abra las puertas de manera más concreta».

No todo el mundo está empleado o buscando trabajo, que es lo que recogen las cifras de desempleo. Millones de estadounidenses no trabajan debido a enfermedades o discapacidades, por estar estudiando o porque han dejado de buscar empleo tras un largo período en paro.

Especialmente entre los trabajadores más jóvenes, aquellos con menor nivel educativo tienen más probabilidades de estar fuera de la población activa. Esto incluye a casi una cuarta parte de quienes solo cuentan con el título de secundaria, frente a aproximadamente uno de cada siete entre quienes tienen un título universitario o de posgrado.

Levanon sostiene que sigue abierta la incógnita de si continuará la escasez de puestos profesionales iniciales, así como el impacto que la IA tendrá en los empleos de cuello azul y del sector servicios a medida que avancen la robótica y otras formas de automatización.

Mientras tanto, deja un consejo para los recién graduados universitarios —un grupo en el que se encuentra uno de sus propios hijos—: amplíen sus horizontes, ya sea geográficamente o en otros aspectos.

«Puede que sea muy difícil encontrar trabajo en las principales compañías, pero es más fácil si se está dispuesto a hacer concesiones», afirma.

Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Max Estrada

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