La negociación del primer convenio estatal para las grandes cadenas del comercio textil y el calzado entra en un momento de máxima tensión tras el preacuerdo alcanzado en marzo entre la patronal ARTE -que agrupa a grandes compañías como Inditex, Mango, Tendam, H&M o Primark, entre otras- y los sindicatos CCOO y Fetico, que ha abierto un profundo desacuerdo con UGT.
El sindicato convoca un paro de 24 horas en las grandes cadenas del sector tras el acuerdo entre ARTE y CCOO y Fetico, que afecta a compañías como Inditex, Mango y Primark
La negociación del primer convenio estatal para las grandes cadenas del comercio textil y el calzado entra en un momento de máxima tensión tras el preacuerdo alcanzado en marzo entre la patronal ARTE -que agrupa a grandes compañías como Inditex, Mango, Tendam, H&M o Primark, entre otras- y los sindicatos CCOO y Fetico, que ha abierto un profundo desacuerdo con UGT.
El sindicato ha respondido con la convocatoria de una huelga de 24 horas este sábado, que califica como un hecho sin precedentes en el sector. UGT sostiene que el nuevo marco laboral no implica una mera homogeneización de condiciones, sino que puede traducirse en pérdida de derechos y en un incremento de las desigualdades entre trabajadores en función del territorio.
«Es la primera vez que hay una huelga en el sector a nivel estatal, es un hecho histórico», explica a EL MUNDO el secretario ejecutivo de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT FSMC, Álvaro Cajigal.
El preacuerdo firmado por ARTE, CCOO y Fetico marca la hoja de ruta del primer convenio estatal del sector, que afectará a cerca de 200.000 trabajadores en toda España en cadenas como Inditex, Mango, Tendam, Uniqlo o Primark, con la excepción del País Vasco. El ámbito de aplicación se limita a grandes empresas del sector, por lo que solo afecta a compañías con más de 400 trabajadores, superficie comercial superior a 3.500 metros cuadrados o presencia en al menos tres comunidades autónomas. La medida llega tras casi tres años de negociaciones y busca sustituir un sistema hasta ahora fragmentado en más de 50 convenios provinciales con condiciones muy dispares.
El texto fija una estructura de seis grupos profesionales y una vigencia de tres años a partir de 2026. En materia salarial, establece un suelo de 18.000 euros anuales para personal de almacén, limpieza y mozos, mientras que los dependientes sin experiencia partirán de 18.200 euros. Para dependientes y administrativos con experiencia, el salario se sitúa en 19.200 euros, y el grupo superior, correspondiente a perfiles directivos, alcanza los 24.860 euros anuales.
El acuerdo también incorpora una reducción progresiva de la jornada laboral, que pasará de 1.770 horas en 2026 a 1.760 en 2027 y 1.740 en 2028. Se respetarán, además, las jornadas inferiores ya existentes en convenios provinciales, así como determinados días especiales como Nochebuena, Nochevieja o Reyes. En cuanto a los descansos, se establece con carácter general un mínimo de dos días semanales, o día y medio en tiendas con menor plantilla, junto con un calendario progresivo de fines de semana de descanso garantizados durante la vigencia del convenio.
El sindicato pone como ejemplo el caso de una tienda en la que un trabajador con más antigüedad percibe actualmente en torno a 22.000 euros anuales, mientras que una nueva incorporación, ya sujeta al convenio de ARTE, partiría de 19.200 euros en el mejor de los casos tras los primeros meses. «Vas a tener a dos personas trabajando en la misma tienda, haciendo el mismo trabajo y ocupando el mismo puesto, pero con condiciones diferentes», señala Cajigal. En la práctica, el trabajador que ya estaba contratado mantendría su salario anterior, mientras que el nuevo empleado se incorporaría con las condiciones fijadas en el nuevo convenio.
El sindicato sostiene que esta situación resulta más problemática que las diferencias salariales entre territorios, ya que introduce desigualdades dentro del propio centro de trabajo. Según advierten, este escenario podría tener consecuencias a medio plazo en la gestión de personal, especialmente en caso de ajustes de plantilla, al plantearse qué perfiles resultarían más afectados en una eventual reducción de empleo.
Otro de los puntos más controvertidos es el sistema del denominado complementoad personam, destinado a compensar diferencias salariales previas, pero cuya evolución futura genera dudas en la organización sindical. «No podemos asegurar que no sea compensable y absorbible; es muy ambiguo», señala el representante de UGT.
Como alternativa, UGT propone la creación de un marco estatal de mínimos, pero con la garantía de que los convenios territoriales prevalezcan siempre que establezcan condiciones superiores. El sindicato insiste en que cualquier acuerdo debe asegurar el mantenimiento íntegro de las condiciones laborales ya existentes, tanto para las plantillas actuales como para las futuras, evitando pérdidas de derechos derivados de la unificación del marco estatal.
La huelga convocada por UGT será de 24 horas y se presenta como el primer gran test de movilización tras el preacuerdo, en un conflicto que continúa abierto a la espera de la evolución de las próximas reuniones entre las partes. «Nosotros contamos con un seguimiento amplio, pero somos cautos hasta que llegue el momento», señala el secretario de UGT. «Lo que queremos es demostrar a las empresas que hay mucha gente que alza la voz y que no quiere esto que le están imponiendo porque supone un retroceso en en derechos», concluye.
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