Unas 50.000 personas cruzan la frontera con Ceuta ante la mirada del Ejército y la Guardia Civil y el Gobierno asegura que «la práctica totalidad» ya ha regresado a Marruecos

La frontera de Ceuta siguió siendo un coladero durante la madrugada de este viernes para miles de personas procedentes de Marruecos. Pese a la numerosa presencia de efectivos del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil en el paso fronterizo del lado español, las fuerzas del orden no han actuado en ningún momento y han sido unas 50.000 las personas que han entrado por mar y tierra en las últimas 24 horas.

 La noche ha sido caótica en la ciudad autónoma: cientos de personas han dormido en parques, en bancos y en gasolineras  

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La frontera de Ceuta siguió siendo un coladero durante la madrugada de este viernes para miles de personas procedentes de Marruecos. Pese a la numerosa presencia de efectivos del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil en el paso fronterizo del lado español, las fuerzas del orden no han actuado en ningún momento y ya son 49.000 las personas que han entrado por mar y tierra en las últimas 24 horas. El Gobierno ha asegurado, no obstante, a primera hora de la tarde que 48.300 ya han regresado a Marruecos.

Algunos de los inmigrantes, incrédulos, saludaban y saban las gracias mientras corrían en dirección al centro de la ciudad y a barrios más próximos a la frontera, como el de El Príncipe.

«¡Amo Marruecos!», decía un joven a la carrera nada más saber que se encontraba en territorio español. «Pero mi país tiene que cambiar. ¡I love Spain!«, añadía delante de varios militares mientras continuaba a pie en dirección a las naves del Polígono del Tarajal, la primera zona de Ceuta colindante con Marruecos.

De madrugada, allí se han visto escenas dramáticas, ya que algunos inmigrantes, sin saber el camino a seguir, han saltado muros de una quincena de metros que conducían a una calle a la que también se llegaba andando.

Muchos de ellos preguntaban si ya estaban en España o continuaban en su país. No podían creerse que, pese al notable despliegue de seguridad ordenado por parte del Gobierno de España, pudieran haber accedido con tanta facilidad y sin oposición alguna.

Pese a que siguen entrando miles, una minoría está retornando por el mismo tramo costero por el que accedieron a Ceuta. «Se acabó, esto ha sido engaño», dicen varios de ellos a las puertas de la frontera.

Cientos y cientos de niños han pasado la noche en varias calles del Polígono del Tarajal tirados en el suelo, sobre cartones, plásticos o el propio asfalto. Uno de ellos, Mohamed, de 13 años, procedente de Tetuán, preguntaba a este reportero cuándo los servicios asistenciales les iban a dar algo de comer o de beber.

«Mis padres no saben que estoy aquí. He venido con muchos amigos», comentaba. Al preguntarle sobre si quiere volver a Marruecos, lanzaba un rotundo no. «¡Viva Ceuta, amigo! Quiero ser español como tú. En mi país sólo hay hambre«.

En ese enorme e incuantificable grupo de menores había niños procedentes de ciudades del sur del país vecino, como Casablanca o Rabat. «Hemos venido en autobuses y en taxis colectivos», decía Adam, de 10 años.

Calles llenas, comercios cerrados… Ceuta, desbordada por la llegada de 49.000 inmigrantes

La noche ha sido caótica en Ceuta. Cientos de personas han dormido en parques, en bancos y en gasolineras. Se han producido algunos robos, según denuncian los vecinos y ha publicado la prensa local, aunque no hay confirmación oficial.

Miles de marroquíes han deambulado por la ciudad pidiendo poder cargar sus teléfonos móviles, comprando comida en bares o intentando cambiar su dinero en euros, ya que muchos sólo llevan encima dirhams, la moneda oficial de Marruecos. Algunos dejaban ver heridas ensangrentadas y moratones en los pies, en los brazos y en las piernas.

Un joven de apenas 20 años, con la ropa todavía empapada, se acerca al periodista y le muestra la palma de su mano derecha. Lleva escrito con bolígrafo azul las palabras «Loma Colmenar». Busca a alguien en ese barrio ceutí. Dice que le va a dar cobijo. Segundos después, se marcha sin decir adiós, con la mirada perdida.

Vista de la carretera que conduce a la frontera de Castillejos con Ceuta.
Vista de la carretera que conduce a la frontera de Castillejos con Ceuta.EFE

Desde las laderas próximas a la frontera se podían divisar varias nubes de humo en territorio marroquí. En Castillejos ha sido una noche de altercados. Se han quemado varios vehículos y se han asaltado algunos puestos militares de control costero, según varios vecinos de dicha localidad marroquí consultados por EL MUNDO.

Por el momento, la Guardia Civil ya ha recuperado los cuerpos de 19 inmigrantes que han muerto al intentar entrar a nado en la ciudad autónoma. A las siete de la mañana de este viernes, una pareja de buzos de la Guardia Civil trataba de encontrar más fallecidos junto al espigón que divide ambos países, rodeados por un mar de flotadores. Los habían abandonado quienes ya habían conseguido tocar tierra ceutí.

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