Cambian las reglas entre vecinos: esto dice la ley si un árbol invade tu jardín

Aunque todo el mundo sueña con tener el jardín perfecto, lo cierto es que para conseguirlo es necesario tiempo y cuidados específicos. De lo contrario, pueden surgir problemas con el resto de vecinos, especialmente si los árboles o arbustos invaden otras propiedades cercanas.

 Los problemas llegan cuando ramas o raíces de un árbol entran en otra propiedad cercana  

Aunque todo el mundo sueña con tener el jardín perfecto, lo cierto es que para conseguirlo es necesario tiempo y cuidados específicos. De lo contrario, pueden surgir problemas con el resto de vecinos, especialmente si los árboles o arbustos invaden otras propiedades cercanas.

De hecho, es uno de los motivos de conflicto más frecuentes entre vecinos y por eso el Código Civil contempla una serie de derechos y obligaciones que permiten resolver este tipo de situaciones. Concretamente, tanto el artículo 591 como el 592 recogen las actuaciones que puede llevar a cabo la persona afectada por los árboles del vecino.

Concretamente, el artículo 591 señala que «no se podrá plantar árboles cerca de una heredad ajena sino a la distancia autorizada por las ordenanzas o la costumbre del lugar, y, en su defecto, a la de dos metros de la línea divisoria de las heredades si la plantación se hace de árboles altos, y a la de 50 centímetros si la plantación es de arbustos o árboles bajos. Todo propietario tiene derecho a pedir que se arranquen los árboles que en adelante se plantaren a menor distancia de su heredad».

Por tanto, en este artículo se señalan las distancias mínimas que deben respetarse respecto a las propiedades vecinas. En caso de que no se cumpla con la legislación, lo propietarios pueden pedir que se arranquen los árboles.

Sin embargo, el artículo 592 es todavía más contundente y permite actuar a los propietarios afectados por árboles o arbustos colindantes.

  • «Si las ramas de algunos árboles se extendieren sobre una heredad, jardines o patios vecinos, tendrá el dueño de éstos derecho a reclamar que se corten en cuanto se extiendan sobre su propiedad, y si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se extendiesen en suelo de otro, el dueño del suelo en que se introduzcan podrá cortarlas por sí mismo dentro de su heredad».

Pese a que la ley está de nuestra parte si los árboles ajenos invaden nuestro jardín, lo cierto es que siempre es mejor intentar una salida dialogada a este conflicto. Habitualmente, hablar con el vecino y buscar una solución pacífica suele ser la mejor manera de solucionar el problema. Si no es posible, entonces siempre tendremos a nuestra disposición la ley.

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