La gran crisis del alquiler dispara a 36 años la edad media de los inquilinos españoles desde 2021

36 años, pareja sin hijos busca su primera vivienda entre 700 y 900 euros. Este es el perfil del inquilino medio en España que ha envejecido un 14,9% en los últimos cinco años ante las crecientes barreras de entrada al mercado inmobiliario. Estos datos pertenecen al Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026, elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI).

 La vivienda compartida lidera la demanda, con un 22,4% de media, seguida del alquiler de temporada (21,8%) y del alquiler de habitaciones (16,4%)  

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36 años, pareja sin hijos busca su primera vivienda entre 700 y 900 euros. Este es el perfil del inquilino medio en España que ha envejecido un 14,9% en los últimos cinco años ante las crecientes barreras de entrada al mercado inmobiliario. Estos datos pertenecen al Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026, elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI).

Si en 2021 quienes vivían de alquiler tenían (de media) 31,5 años -en línea con la tasa media de emancipación que ronda los 30 años-, hoy ya tienen 36,2 años. La mayor parte de los inquilinos (61,3%) se encuentran en la franja de los 30 a 40 años, mientras que hace cinco años el 90%se situaba entr elos 20 y 40 años. Según FAI, esta tendencia refleja «el retraso en el acceso al alquiler por parte de la población más joven».

Historicamente, el alquiler funcionaba como una etapa temporal, una transición hacia la vida adulta antes de comprar vivienda en un país que solía ser de propietarios. Sin embargo, los altos precios dificultan más el acceso y la propiedad ya no es una norma. La última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España indica que el porcentaje de quienes tenían comprada una vivienda cayó a más de la mitad. De los nacidos entre 1986 y 1995, apenas el 27% tenía una propiedad al cumplir los 30 años, mientras que las generaciones previas registraban hasta un 60% a esa edad. Esto provoca un desplazamiento al alquiler que a su vez, y por la escasez de oferta disponible y el encarecimiento de las rentas, desplazan a los jóvenes fuera del mercado inmobiliario.

Para muchos seguir con la familia o compartir un piso son las únicas opciones. La vivienda compartida lidera la demanda, con un 22,4% de media, seguida del alquiler de temporada (21,8%) y del alquiler de habitaciones (16,4%). De hecho, los datos de FAI también indican que las parejas concentran el grueso de la demanda de alquiler residencial, que en su mayoría busca su primera vivienda (92,6%). Primero están quienes no tienen hijos (66,3%), seguidos de quienes los tienen (56,8%) y quienes alquilan de forma habitual (36,6%).

Esto evidencia «que, cada vez, es más difícil acceder a una vivienda en alquiler, lo que obliga a muchas personas a retrasar su emancipación o a cambiar sus planes de vida a nivel personal o laboral», señala el presidente deFAI, José María Alfaro. «Ya no buscan donde quieren vivir, sino donde aún pueden permitírselo». Las operaciones cerradas se sitúan mayoritariamente entre 700 y 900 euros (35,5 %) y 900 y 1.100 euros (20,6 %).

Entre otros datos, el 76% de las agencias afirma haber detectado un desplazamiento de los inquilinos hacia municipios periféricos o alejados de las principales capitales y estima que este fenómeno afecta, de media, a cerca del 35% de las personas que quieren alquilar.

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